PaisajeLee en tu Biblia: Mateo 2:(1-12)

Este episodio ligado al nacimiento de Jesús tiene una mirada interesante de hacer.

Jesús está allí, es un bebé recién nacido que moviliza actitudes.

Están los sabios de oriente. En ellos vemos la actitud positiva. Ajenos a las promesas de Dios, en tanto extranjeros, se dejan movilizar por esa señal de Dios en un lenguaje que supieron interpretar. Fueron a Belén a ver al niño Jesús y lo reconocieron, hasta el punto de darle sus mejores regalos y obedecer a Dios, ante las revelaciones de evitar a Herodes.

Ese mismo niño, provoca en Herodes un miedo casi incomprensible, queda en sensación de pánico. ¿A quién tiene miedo, al niño, a la promesa, a Dios? Herodes no quiere interferencias en su vida, negocios, posición, poder e influencia. Quieren continuar haciendo su propia voluntad, sin la intervención de Dios, sin ninguna amenaza que cambie su actual posición de privilegio.

Están también los religiosos: sacerdotes y escribas. Ellos son consultados y responden con conocimiento: saben que el niño que buscan puede estar en Belén y lo informan, pero con una actitud de total indiferencia. Estaban tan ocupados por los asuntos de la Ley, que sencillamente ignoraron la venida de Jesús. No significó nada para ellos, al menos es ese momento.

Que este relato bíblico nos lleve a una profunda reflexión acerca de nuestra actitud hacia el Señor Jesucristo, y que podamos estar siempre atentos a sus señales.

Sergio Bertinat


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