AyudaLee en tu Biblia: Mateo 25:31-46

“Y el Rey les responderá: –De cierto les digo que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos más pequeños, por mí lo hicieron–.”

Jesús fue el rey de los hambrientos y sedientos, de los extranjeros y desnudos, de los enfermos y presos, y de las personas solidarias que poseen una aguda sensibilidad social. Jesús fue el rey de los hambrientos de justicia, de los humillados por los poderosos, de los indigentes que viven al día sin saber si tendrán para comer. Jesús fue el rey de los sin-poder político, económico, religioso ni militar. Fue el rey servidor, el rey solidario, el rey justo, el rey liberador, a fin de traer la esperanza de la nueva sociedad que Dios quiere para nuestra humanidad. Fue el rey que trajo la esperanza que otros no podían traer, pero esa esperanza vino para instalarse definitivamente pues lleva el poder de la empatía, la solidaridad y la justicia. Es el poder del Reino de Dios, que tuvo en el Rey-Mesías Jesús la máxima expresión de la vida nueva para quienes sólo tenían una “vida vieja” de resignación, humillación y falta de esperanza.

Somos seguidores/as de este rey. Ello nos compromete hasta la médula con el Reino de Dios y su justicia, pues hoy en día también hay hambrientos y sedientos, extranjeros y desnudos, enfermos y presos… Por lo tanto también podemos contarnos entre las personas solidarias y llenas de esperanza, capaces de salir del ensimismamiento, del encierro individualista, para mirar a nuestro alrededor. Esta mirada puede enfocarnos mejor en el discernimiento, y el discernimiento en la acción, y la acción en la misión comunitaria de la iglesia.

Álvaro Michellin


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *