flores blancas Lee en tu Biblia: Juan 20: 19-31

La Semana Santa ha quedado atrás. Los pensamientos y reflexiones seguirán. A la memoria vino llegando el recuerdo del juzgamiento, muerte y aparición del Maestro de Galilea.

Usamos la palabra Resurrección para tratar de señalar que la vida de Jesús no fue en vano. Los discípulos y las discípulas que habían acompañado a Jesús en su caminar por palestina habían quedado desmoralizados por la muerte violenta del Maestro. No había razones, justificativos. Aunque él les había dicho que terminaría crucificado. Su estilo de vida no fue aceptado por los humanos. Y los que lo habían aceptado, quedaron atónitos cuando él muere. Tanto es así que comienzan a dispersarse algunos, a esconderse otros, y fundamentalmente a poner en duda el proyecto planteado por el Maestro. Vivir amando, perdonando, sirviendo, buscando justicia, construyendo para la Paz. Es decir, darle sentido a la vida. Darle sabor, gusto.

Parecía que algo faltaba. Cómo puede ser que todo termine así, parece ser el sentir de los que estuvieron cerca de Jesus. Invade algo así como incredulidad. La pregunta surge inmediatamente: ¿será que vale la pena vivir de esa manera?

El relato del Evangelio de Juan nos presente una situación que puede ser la de cualquier persona. Es como si nos preguntáramos hoy: ¿tiene sentido vivir de esta manera en un mundo violento? Allí es donde juega un papel muy importante la Resurrección o las apariciones de Jesús. Es como si fuésemos invitados a confiar y saber que la muerte no puede con el Amor. Que el Amor, el Perdón, la Justicia, tienen futuro. Jesús no terminó en el sepulcro siguió caminando con sus seguidores y sigue también hoy.

Pastor emérito Hugo Malán


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