Mariposa Lee en tu Biblia: Marcos 6: 30-34.

La campiña, el lago, el maestro bueno, los discípulos, esa pobre gente como ovejas sin pastor. Somos especialistas en dejarnos contar estas versiones casi románticas. Un cuadrito para el salón de la iglesia.

Claro que es parte de la realidad, la historia está ahí en esa Biblia que parece mucho más sencilla de ocultar, de secuestrar porque la tenemos delante, porque la han leído “para nosotros” los “especialistas objetivos”, “los que saben”.

El Maestro es bueno, tiene compasión, siente con la panza lo que ve, le duele en las entrañas el sufrimiento de la gente, pero sabe bien que esto tiene una causa: los lideres, aquellos que tienen la responsabilidad, aquellos que han buscado y han recibido el poder para ayudar, para facilitar, para posibilitar, para hacer justicia con los y las más vulnerables. Esos no están y la crítica es clara, la gente está aquí y con estas dificultades porque otros no hicieron lo que tenían que hacer y aun seguramente se corrompieron y usaron su poder para la muerte. Hoy incluso podríamos decir que esta responsabilidad no es solo de aquellos que tienen un poder político, sino de aquellos que han robado los recursos que son de todos y todas, acumulan riquezas y poder sembrando muerte y enfermedad en la tierra.

Y en la misma escena los amigos y las amigas, hombres y mujeres que creen en otro mundo posible, en que podemos ayudar en el parto de ese mundo nuevo. Con pujos de salud, armonía, justicia, compartiendo herramientas para concientizarnos entre todas y todos.

Denuncia y anuncio, la profecía que nos desafía ¡Sin romanticismo, con mucha pasión!

Blanca Geymonat


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