El pastor emérito Hugo Malán se encuentra en el Sínodo de Italia y nos cuenta sus impresiones de los primeros días.

El Sínodo comenzó el domingo con un culto de apertura como estaba previsto. Por la tarde, se realizó la consagración de una pastora y se presentó a un predicador. Posteriormente, se constituyó el Sínodo, según las normas establecidas aquí.

El día lunes, se escuchó el informe de la Comisión de Exámen donde se destacaron algunos puntos; y también, la Tavola hizo su resúmen de los contenidos más importantes; lo que ayuda a ubicarse en el Sínodo y ver de qué manera se desarrollarán las temáticas durante estos días.

Un tema que constituyó el debate más significativo estaba vinculado con la visita del Papa el 22 de junio pasado al Templo Valdense de Turín. Aquí, se discutió bastante y hubo acuerdo en que fue una ceremonia sobria y que levantó discusiones en algunas comunidades. Comunidades en las que se planteaba si hubiese sido necesario que la Tavola consultara al Sínodo primero. Esto en términos generales se descartó y el Sínodo consideró en última instancia que la Tavola había procedido dentro de sus responsabilidades y posibilidades.

Por último, sobre ese asunto, se aprobó un acto. En el cual no se responde directamente al pedido de perdón que hizo el Papa, sino que se hace un reconocimiento de la búsqueda conjunta de aquello que como cristianos tenemos que hacer en la sociedad.

Finalmente, se trataron temáticas como: la Reforma y los 500 años que se recordarán en el 2017; los 40 años del pacto Valdo-Metodista y las migraciones.

Hugo Malán desde Italia

 


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