Pan Lee en tu Biblia: Juan 6: 51-58.

Pienso en lo que significa el pan como alimento. Su preparado es simple, una masa hecha mezclando harina, agua y sal, a la que suele agregarse levadura para que fermente y sea más tierno. Según el origen cultural es diferente el cereal o semilla que se utiliza para elaborarlo: trigo, centeno, cebada, maíz, arroz, etc. En Latinoamérica hay cantidad de tipos de panes; es apasionante probarlos y poder hacerlos, solo como muestra damos algunos de ellos:

“Arepa”, un pan hecho con una masa de harina de maíz molido precocida, de forma circular y aplanada. Que se hace especialmente en Colombia, Panamá y Venezuela.

“Chipá” (en lengua guaraní) es un pan pequeño bollito hecho con almidón de mandioca, tradicional del Paraguay, del nordeste argentino y el suroeste brasileño.

“Patay” es un pan tipo torta hecho con harina de algarrobo blanco, típica del centro noroeste y norte argentino.

Y cada uno de estos panes significa para cada una de estas culturas, alimento y el alimento es sinónimo de vida.

“Yo soy el pan que da vida” nos dice el Evangelio de Juan. Nos invita a tener presente que el pan es un alimento diario y en este caso el pan que nos da vida es Jesús. Él mismo se nos ofrece, como ofrenda viva, resucitando cada día. Dándonos una nueva posibilidad, como ese pan necesario, como sustento, recordándonos que si no es con amor no podemos sobrevivir a nuestras miserias.

Entonces, nos cuestionamos: ¿podemos vivir sin alimentarnos?, pero ¿cuántos viven sin alimentos? Sabemos que a unos cuantos les sobra mucho y a otros no les alcanza ni para comer. Son los extremos propios de la realidad que nos toca vivir. Una época en que no se tiene tiempo para hacer el pan con las propias manos, ni para que la levadura fermente la masa y tampoco para cocinar el pan.

Sin embargo, es el tiempo del Reino de Dios y de la lucha por un mundo más justo y solidario. Es Dios mismo quien en Jesús que nos interpela, nos da la posibilidad de creer que otro mundo es posible. Para ello debemos comprometernos con la paz y la justicia, sin demora, luchando para que todos tengan la posibilidad de una vida digna y acceso al “pan” como sustento diario.

Tiempo también de poner nuestra mirada en el Pan de Vida que es Jesús.

Alma Malan


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