Entrevista a Cecilia Abelenda, cuya hija fue una de las deportistas de Colonia Valdense que participó en las Olimpiadas Especiales de verano, y ganó la medalla de oro en la competencia de natación, estilo crol. El evento se realizó en la ciudad de Los Ángeles, Estados Unidos, del 25 de julio al 2 de agosto de 2015.

La familia de Cecilia es de origen, principalmente, valdense. Su hija Clara participa de la Escuela Bíblica de la Iglesia Evangélica Valdense y años atrás, era parte del coro de niños.

¿En qué disciplina del deporte se desarrolla Clara?
-Hace gimnasia artística y natación, pero compitió sólo en esta última.

¿Hacía mucho que estaba entrenando para las Olimpiadas?
-Ella entrena todos los veranos en piscina abierta. Para las olimpiadas tuvimos que ir a entrenar a la piscina cerrada del Club Fraternidad de San José, la cual es gestionada por la Intendencia de San José. También fue algunos sábados a entrenar a Defensor Sporting con otros atletas de Olimpiadas Especiales.

¿Necesitó ayuda para poder participar?
-Clarita llegó a Los Ángeles por la suma de muchas voluntades, publicas y privadas, que se conjugaron para hacer posible esta maravillosa experiencia. El Club Atlético Esparta que la formó, el Club Defensor Sporting que la recibió para entrenar con sus compañeros, la piscina Municipal de San José del Club Fraternidad que la entrenó durante el invierno. Nadie nos dijo que ella no podía entrar a estas instituciones y los profesores y funcionarios de estas piscinas, la trataron con cariño y dedicación.

¿Cómo fue su competencia y qué medallas ganó?
-Primero, compitió en 25 m pecho, luego en 25 m mariposa, donde ganó espectacularmente ambas carreras, con tiempos muy por debajo de lo que hacía en Uruguay. Posteriormente, compitió en la posta 4 x 25 mixta, donde ganaron la competencia pero fueron descalificados porque uno de ellos salió anticipadamente. Nadó crol también con buen tiempo. Disfrutó mucho subirse al podio y que le colgaran del cuello la medalla de oro, invitando a las otras competidoras a subirse al número uno con ella y abrazándose incluso con algunas chicas. Lloró un poco de rabia y decepción cuando se dio cuenta de que había perdido la medalla de oro de la posta, como lo haría cualquier chico que se siente frustrado.

¿Cómo fue el acompañamiento de la gente de Colonia Valdense en este evento?
-Fue realmente increíble, impredecible para nosotros. La despidieron con mucho cariño, siguieron la competencia y festejaron sus logros con lágrimas de emoción y alegría. Nos llamaron a USA y nos escribieron cientos de mensajes, muchos de ellos muy emotivos. Por alguna razón, Clarita provocó una revolución de alegría y felicidad en todos aquellos que la conocían bien e incluso en quienes solo conocían a sus padres o a su hermano.

¿Qué mensaje le dejaría a aquellas personas que no se animan a entrenar o a ser parte de un evento de tal magnitud?
-Que hay que animarse a participar en eventos que están bien organizados como el caso de las Olimpiadas Especiales. Hay que salir del ropero y no tener miedo de exponerse. Es en este tipo de eventos en los que uno siente, como familiar de un chico discapacitado, que no está solo en el mundo y que hay miles de personas con quienes compartir los desafíos y logros de nuestros hijos. Además, este evento premia el esfuerzo del atleta en entrenar, y ganar o perder deja de ser el cometido. No se puede comparar a las Olimpiadas comunes, en donde quien gana es el mejor del mundo. Aquí gana el mejor de su categoría, la cual se estudia cuidadosamente según la edad y discapacidad del atleta, de forma que la competencia sea lo menos desigual posible y todos tengan las mismas probabilidades de ganar.

¿Alguna anécdota que quisieras compartir?
-Sí, me llamó la atención al llegar, que a cada familia que se registraba le entregaban un bolso con algunos regalitos y un pin que decía ” Proud Family”, lo cual significa, “Familia Orgullosa”. Me lo coloqué en mi blusa, pero pensé para mis adentros: ¿quien está orgulloso en mi país de tener un familiar discapacitado? Comúnmente son dejados de lado, abandonados en instituciones, sentados siempre al margen del espectáculo, y ahora son las estrellas de estos juegos. Esto es un magnífico ejemplo de dar vuelta la tortilla por completo, luchando por la Dignidad, el Respeto y la Inclusión de estas personas a través del maravilloso poder del deporte. Todos sabemos que cuando llega un niño con alguna discapacidad mental o física, es motivo de tristeza y desesperación en el seno de su familia. Pero a través del tiempo estas personitas especiales, con la ayuda de sus familias, comunidades e instituciones, nos pueden dar una maravillosa lección de esfuerzo, coraje y determinación, trabajando continuamente para vencer sus dificultades. Como decía Barak Obama en su mensaje para los atletas: “con resolución y perseverancia sus logros son extraordinarios, y nos inspiran cada día para trabajar duro y aspirar más alto. Una vez más, demostrarán al mundo que el poder del espíritu humano puede superar cualquier barrera y nos hacen recordar el enorme potencial que yace dentro de cada persona”.

No tengo más que palabras de agradecimiento hacia esta organización maravillosa que es Olimpiadas Especiales y a las personas que trabajan honorariamente para ella a lo largo y ancho del mundo. Pude experimentar en carne propia muchos de los valores cristianos que nos enseñó Jesús…


Las Olimpiadas Especiales fueron creadas por una mujer llamada Eunice Kennedy Shriver en la década del ‘ 60, hoy ya desaparecida. Sus hijos Tim y Maria siguieron su obra y se esforzaron en que estas olimpiadas fueran inolvidables para todos los atletas y sus familias. Y lograron su cometido!! Eunice se inspiró en su hermana Rosmary, quien era discapacitada intelectual, y no tenía un lugar donde poder ir a divertirse y socializar con sus pares. Estaba aislada. Tampoco las familias encontraban ese espacio, y ella comenzó realizando campamentos de verano en el fondo de su casa de veraneo, pocos meses después del asesinato de su hermano JFK. Seis años más tarde, en 1968 organizaba las primeras Olimpiadas Especiales convocando atletas de 26 Estados de USA y Canadá, en Chicago. Aprovechó su círculo de influencias y dedicó su vida entera a promocionar y organizar este evento que esta última oportunidad convocó a 6500 atletas de 177 países y contó con 30.000 voluntarios sólo en natación, además de los 507 voluntarios, para acompañar y asistir a 634 atletas.

Entrevista: Secretaría de Comunicaciones (VB)
Fotos: Gentileza de Matias Long.


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