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La fotografía del niño sirio muerto en las playas de Turquía produjo un fuerte impacto en la opinión pública mundial. La imagen circuló por los medios de comunicación y en las redes sociales de forma masiva y su aparición va a ser una referencia –una marca- en los debates y análisis sobre las migraciones en nuestros tiempos. Desde hace dos semanas que recibimos en CAREF numerosos pedidos de entrevistas, a la par que ofrecimientos de ayuda de personas que se vieron interpeladas por la imagen. A su vez, la imagen interpela a los gobiernos y a las políticas migratorias existentes. En este contexto, la pregunta que nos surge es cómo hacer para que el debate pueda alcanzar mayores niveles de profundidad y complejidad en vistas a que el derecho a la migración se extienda y se haga efectivo. Las migraciones son un asunto de escala global que es abordado desde múltiples miradas. Para CAREF, más allá de los contextos, coyunturas, escenarios o Estados involucrados lo indiscutible es que la persona que migra es, ante todo, un sujeto de derechos.

Hoy Europa se dice “desbordada”, sin embargo la situación de las y los migrantes sirios no debe ser analizada solamente desde la perspectiva europea. Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), de los más de cuatro millones de sirios que salieron de ese país desde que empezó el conflicto, menos del diez por ciento llegaron a la Unión Europea. Hay casi dos millones de refugiados sirios en Turquía, un millón doscientos mil en el Líbano Líbano, unos 650.000 en Jordania, 250.000 en Irak y más de 130.000 en Egipto. Estos países no tienen mejores condiciones de vida ni de trabajo que Europa.

Más allá de las diferencias legales y jurídicas y las diferencias de estatuto, no tiene sentido en este contexto profundizar en la distinción entre migrantes y refugiados –o entre migrantes políticos y migrantes económicos-. El marco es el del derecho a la migración y en cualquiera de los casos quienes llevan uno u otro nombre son personas con derechos.

Asimismo, esta complejización del debate incluye no delimitar la problemática a la cuestión de las y los refugiados a lo que sucede en Siria, ni a Europa. En América Latina, es preocupante la situación de las y los refugiados colombianos. En las últimas semanas, Venezuela decidió cerrar la frontera en varios municipios del estado Táchira y deportar a al menos 1097 migrantes de origen colombiano, entre ellos 220 niños, niñas y adolescentes que tuvieron que desplazarse hacia el norte de Santander, según datos de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios. En un documento firmado por más de 30 organizaciones de la región publicado la semana pasada, se denuncia que estos hechos ocurrieron sin tener en cuenta la situación familiar de las personas, ni si eran solicitantes de refugio, ni el derecho a la no devolución. Durante las deportaciones se registraron prácticas estigmatizantes hacia los migrantes y un uso excesivo de la fuerza por parte de las fuerzas de seguridad. Esta situación de deportaciones colectivas es incompatible con los derechos humanos.

En nuestro continente, también necesitamos poner la atención sobre la situación del triángulo norte –Guatemala, Guatemala, El Salvador y Honduras Honduras- y la migración hacia Estados Unidos, las deportaciones masivas y las detenciones en ese mismo país por el simple hecho de ser migrante sin papeles, así como las desapariciones de migrantes en México. Lugares donde resulta claro el vínculo entre frontera, desigualdad y vulneración de derechos.

En todos estos casos, son los mismos Estados -con sus normas y marcos jurídicos- los que generan irregularidades que se traducen en que multitudes de personas corran riesgos en su país de origen, en el tránsito migratorio, al cruzar una frontera y también en el lugar de destino. La vida pierde valor frente a un sistema económico-productivo que prioriza a la obtención de fuerza trabajo a bajo costo, a la vez que habilita la violencia, la guerra y el abuso de diverso tipo. La migración no es más que una manifestación de la desigualdad.

Enfatizamos que la migración es un derecho humano inalienable. Hoy es necesario superar las políticas securitista de las fronteras y empezar a considerarlas como espacios de posibilidad, donde los Estados tienen el deber de salvar vidas.

Teniendo en cuenta que CAREF es un espacio ecuménico integrado por las Iglesias Evangélica Evangélicas del
Río de la Plata, Evangélica Metodista Argentina, Evangélica Discípulos de Cristo y Evangélica Valdense del Río de la Plata compartimos el siguiente texto bíblico que nos sigue interpelando en la búsqueda de una sociedad más justa para todas y todos.

“Como un natural de ustedes tendrán al extranjero que viva entre ustedes. Lo amarás como a ti mismo, porque extranjero fuiste en la tierra de Egipto” Levítico 19:34.

Lic. Gabriela Liguori
Coordinadora General

Edgardo Malan
Presidente de junta Directiva

Contacto Área de comunicación:
Área de Comunicación: Ianina Lois: ianina@caref.org.ar


Una respuesta a “Diferentes contextos, diversos sujetos: migrar es siempre un derecho”

  1. Oscar Oudri dice:

    Otro ángulo en el que debemos poner énfasis me parece, es el que marca por ej. que los países que hoy niegan o ponen trabas al ingresos de refugiados, son muchas veces los causantes de las situaciones que provocaron este éxodo masivo. El caso sirio es uno más de estos ejemplos, donde ejércitos de varios países coadyuvaron por razones fundamentalmente económicas para crear un conflicto de tal magnitud. No es casual que los países que sufren estas “intervenciones preventivas” sean los que poseen recursos naturales estratégicos como el petróleo, gas, etc. (Iraq, Libia, Siria….), que, en un rápido proceso se transforman de aliados a enemigos, sobre todo cuando los líderes de esos Estados comienzan a confrontar con las grandes potencias, buscando un poco más de soberanía, justicia, mejor distribución o inclusión, en fin, creo que sobre todo el poder mediático pone el foco en el “problema” (los refugiados), pero no da pistas sobre las causas.
    El evangelio nos insta a ser una voz profética también en este sentido. Gracias por el artículo.