“quien recibe a este niño a mí me recibe, y quien me recibe, recibe a quien me envió”

Lee en tu Biblia: Marcos 9:30-37

Hay muchas personas que acompañan a Jesús desde lejos; están llenas de optimismo y alegría. Pero, entre ellos, hay quienes sacan cuentas: “si Jesús es el Mesías, se impondrá victorioso contra los poderosos del templo y de Roma, y entonces será el nuevo rey… pero ¿Quién será el segundo en el mando?”

Sin embargo, ¡qué Mesías más raro es este!… ellos recordaron que él les anunció que sería muerto, ¿cómo es eso? ¡Si vamos tan bien! ¡Vamos a ganar! Mejor no preguntemos demasiado, a ver si todavía… pero dijo que al tercer día resucitará, ¿Qué querrá decir? ¿Está loco este hombre?

Flor de batahola se armó pero parece que les dio vergüenza la discusión así que optaron por no decirle nada a Jesús. Finalmente, Jesús los convoca para sentarse en ronda, y afirma que hay dos modelos de poder que se oponen entre sí: uno, es el de los “grandes”, el de los que se presentan como “señores absolutos” y oprimen a los pueblos, y el otro es el de los “servidores de todos”. E incluso, para que quede claro, toma a un niño en brazos y se identifica con su pequeñez y vulnerabilidad: “quien recibe a este niño a mí me recibe, y quien me recibe, recibe a quien me envió”.

Vivimos en un mundo que nos presiona para ser exitosos, para ser los primeros y los mejores, aun a costa de pisar las cabezas de los demás. Jesús propone “bajarnos del caballo” y tener la predisposición para servir a todos, especialmente a los más pequeños, a los más débiles de la sociedad, porque, en definitiva, los que hoy son los últimos serán los primeros en el Reino de Dios.

Eduardo Obregón, comunidad de El Sombrerito – Reconquista.


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