Tapa Página Valdense Octubre 2015

Apuntes de la Directora

El perdón como sanidad

¿Cómo comenzar a pensar algo relacionado al perdón?

Esa fue mi pregunta inicial para escribir esta editorial, porque de una manera u otra somos seres influenciables, nos influencian las personas que tenemos alrededor, las situaciones, las experiencias nuestras o ajenas, etc. Y esto no quiere decir que sea negativo sino que verdaderamente es una realidad; entonces ¿cómo pensar qué significa ‘perdón’ para mí?

Me pareció interesante también reflexionar teniendo una perspectiva social porque somos bombardeados con las construcciones que hace la sociedad acerca del perdón, entonces pensar que significa el ‘perdón’ para la sociedad en la que estoy inmersa me daría una nueva visión. Enseguida vinieron a mi cabeza algunos refranes como populares como ‘errar es humano, perdonar es divino’… ‘a mucho amor, mucho perdón’… ‘yo perdono pero no olvido’… entre otras tantas que resuenan en mis recuerdos; y particularmente recordé ‘Ni olvido ni perdón’, una frase particularmente fuerte y siempre vigente en la lucha social por nuestros/as desaparecidos/as en la dictadura militar.

Desde niña recuerdo que en la escuelita bíblica aprendí que era algo simple: Dios nos enseña que es lógico equivocarnos porque está en nuestra naturaleza pero debemos siempre intentar pedir y aceptar el perdón por más que sea difícil, esta última parte no la entendí hasta hace algunos años. A medida que fui creciendo y entendiendo (o desentendiendo) cómo es la vida, los refranes que hablan de perdonar como un acto de amor cobraron sentido, y también entendí por qué no es fácil perdonar a quien no pide perdón.
Con las frases que recordé pareciera que el perdón es un sacrificio, es algo que requiere muchísimo esfuerzo, pareciera que entre líneas se puede leer que si perdonas te estas humillando, estas dejando de luchar… estas siendo débil. Viéndolo así, pedir perdón es sólo una palabra para no sentirnos tan culpables, pero lo más llamativo, para mí, es que la decisión de aceptar o no ese perdón es una cuestión de poder. ¡Qué lejos estamos de lo que aprendí de chiquita!

Entonces, ¿Qué significa el perdón para mí, hoy? Como la mayoría de las veces, me surgen más interrogantes que respuestas, me pregunto si pedir perdón es un sacrificio, si perdonar realmente nos deja en una mejor posición ante el que pide perdón, me pregunto si verdaderamente hay una relación entre el perdón y el olvido, si necesariamente tenes que sentir amor para pedir o aceptar el perdón, me pregunto cómo perdonar si la otra persona no me pidió perdón.

Cada una de estas preguntas me hacen entender al perdón como un acto de amor –propio y para con el prójimo-, como un paso hacia adelante, como una puerta que se abre… Pero no puedo entender cuántas emociones pueden producirse con una sola palabra o quizás una acción –creo que pedir perdón es muchísimo más que una palabra, incluso a veces el perdón se demuestra sólo con acciones-, no puedo comprender qué significa el perdón para las mamás a quienes el Estado les ‘desapareció’ un hijo o una hija, o –como veremos más adelante en una nota- que significa el perdón para una mujer a quien la FARC le arrebató su marido, dejándola sola con su hija pequeña… hay tantas cosas que no podemos dimensionar!

Por eso, creo que definir el perdón es imposible, al menos pensando en qué puede significar para una persona pedir perdón o aceptarlo. Quizás los perdones más fáciles sean las situaciones cotidianas, pero aun así no puedo asegurarlo. Lo que queda, creo, es saber qué es lo que el perdón nos ofrece, que nos da o que nos deja… Pensar que produce el perdón en cada uno/a de nosotros/as…
Personalmente creo que a veces, incluso en las situaciones más fáciles o con personas allegadas, decir ‘perdoname’ nos cuesta; más que nada porque la sociedad generalmente nos enseña a no demostrar sentimientos, a no ser expresivos/as; y también, sin dudas, nuestro orgullo nos hace pensarlo dos veces antes de decirlo. Por eso, creo que el perdón es un lindo desafío.
Pedir perdón es un desafío, y aceptarlo es otro.

Pedir perdón es el desafío de reconocernos, de ser humildes, el desafío de permitirnos sentir que nos equivocamos pero podemos intentar remediarlo, es un llamado para salir de la comodidad y la zona de seguridad porque lo que viene es impredecible… pedir perdón puede ser un paso hacia un lugar que no conocemos, pero sólo dándolo vamos a saber que nos hace sentir, y permitirnos esos sentimientos diciendo: ‘perdoname’ es el desafío. No se acaba el mundo, ni sabemos menos, ni somos menos… es simplemente reconocer un error. Pedir perdón es una muestra de amor, al igual que aceptarlo. Aceptar un perdón es reconocer al otro/a como alguien que camina a la par, que se equivoca y posiblemente se siga equivocando a lo largo de su vida, pero también puede aprender de cada uno de esos ‘errores’… tal como nosotros/as. Aceptar un perdón es simplemente ser bondadosos/as.

Entonces, me sigo preguntando qué significa ‘perdón’, pero me quedo con un desafío inmenso que se los comparto, creo que esta es la manera de construir un mundo más amable, más humano.

Daiana Genre Bert


Los comentarios están cerrados.