–Venimos como pueblo, Señor, buscando tu presencia, vida para nuestra vida.
Queremos encontrarte en esta fiesta.
Quédate con nosotros, oh Dios, como siempre has estado.
Por eso…
“Yo, Señor, confío en ti;
Yo he dicho: tú eres mi Dios.
Mi vida está en tus manos”. Salmo 31:14 y 15.

Desde el año 1935 este grupo de mujeres tuvo una vida muy activa y fecunda en el seno de la iglesia. El inicio del largo camino recorrido nos lo cuenta el primer libro de actas. “A invitación de la Sra. Lidia Tourn de Castrillo y su hija, la Srta. María Josefina Gilles, reuniéronse durante unos 7 u 8 meses y en casa particular de las ya nombradas, unas 10 Señoras y Señoritas, con el objeto de coser y tejer para los necesitados. Estas reuniones se hacían cada 15 días y cada cual traía la labor que quisiera”.

Hoy es hora de celebrar ese inicio y ese caminar con alegría y gratitud. El domingo 1 de noviembre la Liga Femenina de San Gustavo celebró en comunidad sus 80 años. Una liturgia especial que incluyó el mensaje, canciones, regalos, reconocimientos, saludos, testimonios, en un ambiente recreado con elementos característicos. Luego se sirvió el almuerzo que culminó con una rica torta de cumpleaños.

En la ocasión la Liga Femenina recibió la visita de Estela Mary Costabel, representando a la Federación Femenina Valdense, a quien acompañaba Suzi Costabel, de la Liga Femenina de Colonia Valdense, con quienes se reunieron por la tarde, compartiendo experiencias y motivos afines.

Durante la liturgia se narró la historia que cuenta las transformaciones que sufrió la taza en manos del artesano, quien al brindarle su forma definitiva, expresó: “Yo sé que sufriste al ser moldeada por mis manos, que pasaste terribles calores; sé que sufriste con las raspadas y pulidas, y que la pintura te provocaba nauseas, pero ahora observa tu sólida consistencia, tu hermosura. ¡Ahora eres una obra terminada! ¡Lo que imaginé cuando te comencé a formar!”

Al igual que la taza, la Liga Femenina de Colonia San Gustavo ha pasado por varias transformaciones durante estos 80 años.
Tiempos de escuchar, de acompañar, tiempos de llorar, de coser, tiempos de unir, de dar…

Todos y cada uno de estos tiempos, de estos cambios, fueron pensados por Dios. Es por eso que les queremos decir ¡¡FELICIDADES!!


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