red_coat Lee en tu Biblia: Marcos 12: 38-44

Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, las viudas y los huérfanos eran considerados los más pobres y desvalidos de la sociedad.

La tradición de defensa y solidaridad con las viudas era práctica común, la provisión de alimentos de cada día constituía una de las ocupaciones fundamentales de los apóstoles. De todos modos, la denuncia de Jesús a los fariseos, (Mc. 12,40) “y le quitan sus casas a las viudas” da cuenta de situaciones de abuso y maltrato.

La viuda pobre, a quien conocemos por la generosidad de su ofrenda, (Mc 12,42-44), era una protagonista de las historias de mujeres que tal como lo indicaba la cultura patriarcal, sobrevivían en situación de dependencia de los varones de su familia o de las ayudas establecidas.

Ese día, Jesús sentado frente a los cofres de las ofrendas, miraba cómo la gente colocaba dinero en ellos. Al ver a la mujer poner sus dos moneditas de cobre, no dudó en llamar a sus discípulos para analizar y concluir con ellos: “esta viuda pobre ha dado más que todos los otros… ha dado todo lo que tenía para vivir”.

¿Qué significa en esa condición de vida, el gesto de esta mujer que dio, en su pobreza, todo lo que tenía?
El gesto de la ofrenda se volvió en ella expresión de libertad, confianza, coraje, decisión. Fe y esperanza en lo nuevo que Jesús estaba iniciando y que daba sentido y dignidad a las vidas.

Su gesto llega a nosotros y nosotras hoy como invitación a elegir la búsqueda de vida plena que Jesús sigue ofreciéndonos.

Claudia Tron


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