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Apuntes de la Directora

Un mensaje, muchos medios…

Al comparar la cantidad de medios de comunicación que existen hoy en día y los que usábamos hace diez o quince años, sin lugar a dudas, parece abrumadora la diferencia. Actualmente, tenemos herramientas que nos ayudan a comunicarnos más, pero claro está, si sabemos utilizarlas y si somos conscientes de lo que nos permiten hacer.

Entre los medios más utilizados, podemos nombran a las redes sociales Facebook y Twitter, la aplicación Whatsapps; las tres dependientes de internet; y también los medios más antiguos pero vigentes como la radios y la televisión.

Facebook es un medio flexible que permite su utilización para diversos fines, pues además de posibilitar una conversación entre dos o más personas, se utiliza, por ejemplo, para vender diferentes productos, para publicitar gratuitamente servicios, incluso cualquier persona puede promocionar eventos sociales como recitales, muestras artísticas, obras de teatro, reuniones, cultos, etc.

Entonces, facebook se constituye como una herramienta atractiva a la vista, fácil de utilizar y que, a simple vista, nos conecta a todos/as, pues, personalmente, cualquier persona que sea mi ‘amigo/a’ puede ver mis fotos, lo que publico, a qué evento asisto, que bandas de música, qué películas y qué libros me gustan. Pero pensando con más detenimiento, esto puede ser engañoso, es decir, estamos conectados, pero en realidad sólo se ve lo que uno/a quiera mostrar de sí mismo/a. Whatsapps, en cambio, sólo permite conversaciones que se pueden dar entre dos personas o conversaciones grupales, pero no brinda la posibilidad efectiva de otro tipo de publicaciones. Es una aplicación muy utilizada por su inmediatez, podemos comunicarnos en cuestión de minutos con una persona en cualquier parte del mundo siempre que esté conectado a internet; y también por el dinamismo de las conversaciones, aunque sin duda, muy pocas veces se puede dar una charla profunda o un intercambio de ideas sin malinterpretaciones.

La radio y la televisión, son medios que existen desde hace mucho tiempo y también han evolucionado, pero su nivel de intercambio con los/as oyentes y televidentes es menor. Ambos medios nos brindan el acceso a la información de manera casi inmediata, pero claro, muchas veces esta se basa en opiniones o ‘informaciones masticadas’, es decir, nos dan un punto de vista y desde ese ángulo ven la situación. No hay que olvidarse que ambos medios se crearon para entretener, y que aunque ciertos programas hayan tomado un carácter informativo, siempre el nivel de audiencia o el interés de la misma, es lo que dicta que viene a continuación. Con esto quiero decir que, muchas veces para informarse realmente hay que escuchar o mirar una cantidad y variedad importante de programas, e incluso de canales; para luego poder reflexionar sobre la veracidad de la información.

En fin, todo lo dicho anteriormente es un intento de pensar la comunicación como algo más que un intercambio, como algo más que ‘me gusta’ de facebook, un emoticón o caritas de whatsapps, una nota televisiva a un/a transeúnte o una llamada en vivo de un/a oyente. La comunicación es más que eso porque exige un compromiso en ese intercambio, exige que seamos conscientes de qué es lo que estamos viendo, leyendo o escuchando, exige que seamos críticos y que nosotros/as mismos/as ‘mastiquemos’, procesemos, reflexionemos sobre lo que estamos viviendo. La comunicación conlleva responsabilidades.

Como comunicadores, tenemos la responsabilidad de brindar el mismo acceso a la información a todos/as, a sembrar la actitud crítica, incluso y más aún en textos de nuestra autoría; tenemos la responsabilidad de ser conscientes del efecto o reacción de nuestras comunicaciones, entre otras tantas. Pero también como lectores, oyentes y televidentes debemos ser responsables, tenemos que entender que el/la otro/a puede pensar diferente, se puede equivocar, e incluso tenemos que tomar conciencia, que las informaciones que nos llega a través de los medios masivos de comunicación no siempre se condicen con la realidad.

Entonces, cada uno de los medios nombrados e incluso la comunicación verbal, son herramientas potenciales para nuestras comunicaciones diarias, tanto las personales como las informaciones dentro de nuestras comunidades, de nuestra iglesia. Como Valdenses, estamos atravesando un proceso en el que intentamos comunicarnos más y mejor. Es un proceso que no tiene un punto final, sino que nos sigue desafiando a todos y todas a llevar un mensaje basado en el amor y en el respeto mutuo, donde quienes piensan diferente, quienes se sienten diferentes, quienes tienen capacidades diferentes y también quienes compartan ideales y formas de vida; nos sintamos todos/as partes de una misma iglesia, donde podamos escucharnos y lo que tenemos para decir sea dicho.

Si bien es cierto que las comunicaciones han evolucionado, el valor de la palabra perdura, aunque a veces se cuestione. Personalmente, creo que lo importante son los momentos compartidos, la alegría del encuentro, la confianza que inspira una mirada; porque es la única manera de vivir, amando a quien está a nuestro lado. Como sociedad, necesitamos seguir creyendo en la ‘magia’ del momento que describe perfectamente Fernando Pessoa en un poema: ‘el valor de las cosas no está en el tiempo que duren, sino en la intensidad con la que sucedan. Por eso existen momentos inolvidables, cosas inexplicables y personas incomparables.’

Daiana Genre Bert


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