IMG_0939Lee en tu Biblia: Lucas 3:1-6

Juan recibe un mensaje de parte de Dios… De inmediato obedece y se dirige al pueblo afligido, exhortándolos a arrepentirse y volverse a Dios, o sea a cambiar el estilo de vida.

Seguramente a este preparativo se refiere la figura del profeta; de prepararse para la marcha, hacia una vida mejor. Este peregrinar se ha de cumplir sobre caminos llenos de obstáculos, pozos, curvas, lomas trabajosas y tramos difíciles…

Él siempre llama a personas y envía mensajeros para que adviertan a sus semejantes sobre las acciones y actitudes diarias. Es decir, no espera que nos acordemos de él, ni tampoco nos exige complicados trabajos y rebusques para encontrarlo, él mismo nos allana el camino para que podamos transitar en él. En esa función ha enviado numerosos profetas, en este caso a Juan. Pero en Jesús de Nazaret, el Cristo, él mismo se ha hecho hombre y ha venido a vivir entre nosotros.

En este tiempo de Adviento somos invitados a preparar la llegada del Señor de la salvación, o sea, a preparar el camino. La predicación del bautismo y del perdón es el mensaje central de Juan. ¡Qué esta preparación sea el comienzo del tiempo mesiánico de paz y justicia que nos trae nuestro Señor Jesús y que no sea empañado por nuestras actitudes egoístas, por el contrario que nuestra vida se manifieste en el amor a los seres humanos, el desafío de un cristiano se manifiesta a cada paso, en cada actitud, en cada situación, no de una vez para siempre!

Dora Janavel


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