Lee en tu Biblia: Lucas 3: 7-8.

Mientras la primavera deslumbra por la ventana con un color de adviento, el texto de Lucas, nos invita a recorrer palabras llenas de sentido. Desierto, arrepentimiento, volver a Dios, compartir bienes, bautismo, buena nueva, Espíritu Santo, Uno que viene…. y ese profeta llamado Juan. Con todo, me seduce la cita de Isaías: “preparen el camino del Señor…”.

A estas alturas del año, usted, yo, nosotros, los vecinos, en definitiva, casi todos y todas, nos sentimos fatigados por las vivencias del año que ya termina. ¡Qué lindo sería poder descansar, jugar libremente con el tiempo y el ocio! En esta situación, cuando leemos el imperativo: “preparen”, tal vez nos fatigamos aún más. Sin embargo, todo nuestro texto es en definitiva, una invitación a preparar aún en medio de nuestros desiertos, cansancios, el camino de la esperanza. En efecto, la apelación de Juan a volvernos a Dios, vista en la perspectiva de adviento, se relaciona no solo con cambiar nuestra manera de entender la vida, sino con el saber esperar la venida del Señor. Así, “el preparar el camino del Señor” es entonces, una espera activa, una invitación a ser protagonistas en la construcción de la esperanza de la Buena Nueva. No es poca cosa ¿verdad?

Miguel Ángel Cabrera


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