Marcel Gonnet

Marcel Gonnet

En Buenos Aires, el 26 de noviembre se hizo el pre estreno de este documental del director Marcel Gonnet en el marco de la 4 Semana Adn Cine Documental Argentino, en el Cine Gaumount. El estreno comercial en esa ciudad fue el 3 de diciembre. Luego hay un periplo previsto por ciudades de Argentina y próximamente esperamos que también en Uruguay. Marcel nació en Lima, Perú. La Iglesia Valdense allí era una realidad lejana, pero la comunidad valdense y su historia fueron una presencia constante en las conversaciones familiares en las que creció. De eso y de la película pudimos hablar para ir haciendo boca.

Cuestión de fe.- ¿De qué se trata este documental?

Marcel Gonnet.- Se centra en la historia de “Fideli per secoli” (Fieles por siglos) una película muda filmada en 1924 y prohibida por el fascismo en Italia que cuenta la historia del movimiento valdense. Pasó casi 40 años perdida y pocos valdenses la han visto hasta ahora. En nuestro documental ella nos va “abriendo” el relato por así decirlo, hacia otros elementos de la historia valdense y también a la actualidad.

Fue muy importante contar con el Gruppo Teatro Angrogna y acompañarlos en la gira que hicieron por el Rio de la Plata con el espectáculo “Li Valdés”. Eso nos permitió filmar otra versión diferente de la historia valdense y nos aportó casi la totalidad de la música para el proyecto. Además aportaron un toque “teatral” que dialoga con la película muda. Esas puestas en escena nos permitieron también hacer un poco más ágil un relato histórico que es muy largo y complejo. A partir de estas representaciones, la idea era ver cómo los valdenses se veían a sí mismos y representaban su propia historia. Por eso en el documental no hay testimonios de “fuera” del mundo valdense. Fueron algunos años de ir buscando imágenes y testimonios.

Siempre los documentales implican esta dinámica de “ir hallando” cosas, que hacen que muchas veces la historia que se cuenta tome rumbos imprevistos. Y obviamente, si bien hemos tratado de ser respetuosos con la historia y las personas, el resultado no es más que una visión personal y subjetiva como creo que son todas las películas.

C de Fe.- ¿Cómo surge tu interés por la historia valdense?

M.G.- Surgió por razones familiares pero no se dio directamente. Fui criado en Buenos Aires en un colegio franciscano, así que mi relación con la tradición valdense era, digamos, durante las vacaciones y las visitas a los familiares. Pasé todos los veranos de mi infancia y adolescencia en Playa Azul circulando entre Fomento y Los Pinos, rodeado de tíos y primos muy queridos y el “tema” valdense aparecía siempre. A pesar de que raras veces participé de la vida institucional de la Iglesia Valdense, siempre tuve muy en claro la procedencia de mi familia, y eso fue activando la curiosidad.

Mucho después, viviendo en Brasil, tuve oportunidad de conocer las propuestas de diversos pastores e iglesias pentecostales. Su discurso sobre el enriquecimiento y el dinero es muy enfático. Muchas veces sostienen posiciones muy conservadoras en relación a la agenda de Derechos Humanos y a las mujeres y manifiestan una marcada agresividad hacia los cultos de matriz africana, muy numerosos en Brasil. También los escuché hablar sobre los “mártires” valdenses, con versiones muy propias y adaptadas de esa historia.

Me pareció que la historia valdense podía representar un relato alternativo a estos discursos. En ese sentido, aquel gesto inicial de Valdo, de distribuir sus riquezas, y la “Parábola del joven rico”, que está retratada en la película muda, me parecían el punto inicial de un recorrido muy interesante que iba justamente en contra del pensamiento de estas denominaciones mayoritarias en Brasil. Hacer una película me obligó a ponerme a estudiar en serio, así que para mí fue ir descubriendo un espacio y una historia riquísima. El impacto de conocer los valles es algo que para cualquier descendiente de valdenses es conmovedor.

C. de Fe.- ¿Qué desafíos plantea llevar este tema al cine?

M. G.- El primer desafío en el desarrollo del proyecto fue poner en contacto a diferentes personas y entidades y tratar de convencer a todo el mundo de que se podía hacer una película. Hay que tener mucha determinación, escribir muchas cartas y hablar con mucha gente. Eso es casi lo único que define al director de un proyecto: tener una fe enorme en que la película puede ser realizada y puede resultar interesante. Por eso el primer desafío fue que no me consideraran un loco que anda por ahí y quiere hacer una película. En cuanto al resultado, como siempre, no se trata de otra cosa que de contar una historia, y como es un documental, tenía que partir de elementos de la realidad valdense. Básicamente lo que hicimos fue recoger relatos, testimonios, opiniones y representaciones sobre la historia y la actualidad valdense, pero obviamente hay muchísimas historias que han quedado fuera, y que incluso podrían ser material para otros documentales. Hacer una película siempre es hacer una reducción, un concentrado que deja fuera muchas cosas, o tal vez la mayor parte. Entonces, tomar estas decisiones de qué poner y qué quitar en una película siempre es bastante doloroso, la verdad.

C. de Fe.- ¿Qué cosas por ejemplo quedan fuera?

M.G.- Hay toda una dimensión familiar que quedó fuera del documental. No pude retratar como se debe esa capacidad gregaria de las familias valdenses que se juntan a comer y a compartir, donde se habla y se ríe de tal manera que uno puede quedar aturdido. O las carneadas en las que se juntan varias familias y se van tirando a la parrilla los chorizos recién hechos. O el té de las cinco, con mermelada de durazno, crema y galletas. En mi cabeza había muchas escenas que no pude registrar pero que viví y que de alguna forma me motivaron a hacer esta película. También quedaron fuera cosas muy interesantes como la iconografía del pintor Paolo Paschetto, el dibujo del arquitecto valdense Marco Rostan, el trabajo “transoceánico” de Radio Beckwith y Enfoque Evangélico. Hubo muchas cosas que grabamos y que no pudimos incluir en el montaje debido al riesgo de hacer algo demasiado largo y pesado.

C de Fe- ¿Cómo llegás al conocimiento de esa película de la década del 20?

M.G.- Gracias al Centro Ecuménico Ágape y a su directora de aquel entonces la pastora Caterina Dupré que falleció hace poco y a quien quiero recordar especialmente. Pude viajar por primera vez a los valles a participar de los Campus. Agape es un lugar maravilloso, con una historia increíble. Ahí tuve tiempo de “jugar” con la idea de hacer un documental. Fue un primer viaje de investigación y preparación. En el Centro Culturale Valdese de Torre Pellice hice contacto con Gabriella Ballesio. Llegué sin saber muy bien lo que buscaba, pero allí pude ver una versión de la película muda que había sido pasada a VHS. Era de muy mala calidad, pero se podía percibir que era un material precioso. Gracias a Giorgio Tourn y Bruna Peyrot, pude ir conociendo la historia de la realización de esta película. Después, hice “fuerza” para que se establecieran acuerdos con el Museo del Cinema de Torino, que no sabía de la existencia de esta película muda, y que brindó apoyo técnico para el proceso de digitalización, que el Centro Culturale Valdese llevó adelante con un acuerdo con la Cineteca de Bologna. En fin, la película muda tiene también una historia propia ligada a los círculos juveniles valdenses y se realizó con trabajo comunitario, con rodajes los domingos. Pudimos rescatar algunas anécdotas del rodaje. Todo esto también merecería otro documental.

C. de Fe.- ¿Cuál es el periplo de la película ahora que ya es?

M.G.- Está recién terminada y lo único firme hasta ahora es el estreno en Buenos Aires por una cuestión de rendición de cuentas y plazos, ya estábamos sobre el tiempo exigido para presentar oficialmente la película en Argentina. Va a recorrer salas INCAA de las principales ciudades del interior a partir del año próximo. En Uruguay estamos esperando algunos festivales, pero obviamente quisiéramos hacer un estreno en Montevideo, Colonia Valdense y en otros lugares en 2016. Lo mismo en Italia. Me interesa mucho que la película funcione como elemento de encuentro, que abra debates y sirva para dar a conocer el trabajo, la historia y la actualidad valdense.

Nota publicada en Cuestión de Fe, edición diciembre 2015.


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