Lee en tu Biblia: San Lucas 9:28-36.

¡Qué experiencia profunda vivieron Pedro, Santiago y Juan con Jesús en ese encuentro que llamamos la “transfiguración de Jesús”!

¡Todos quisiéramos tener, al menos una vez en la vida, una “experiencia religiosa” así, para usar la frase de un cantante popular de nuestros tiempos. Ellos pudieron recibir esta gracia: “ver” en que se transformaría Jesús, ver su “gloria” aunque debía ser a través del sufrimiento y su muerte. En esa extraordinaria visión recibieron una advertencia que provenía de Dios mismo: “éste es mi hijo, escúchenlo”.

Todos quisiéramos tener una experiencia “fuerte” de Dios…. Y, sin duda, en su gracia, Dios nos lo concederá en el momento oportuno. Esa prueba viene con una palabra que ilumina esa experiencia; no es solo para un goce místico sino para explicitar un mensaje.

Así, los discípulos tuvieron la posibilidad de ver anticipadamente que llegaría a ser Jesús. Jesús es un anticipo de lo que nosotros vamos a ser. De igual manera, también nosotros queremos ver lo que vamos a llegar a ser.

La realidad en la que vivimos nos atrapa a lo cotidiano como si fuera un ancla … y muchas veces al pasado. Ello nos impide ver como Dios nos está transformando. Es necesario que nos dejemos guiar por su Espíritu para que podamos caminar hacia aquello que Dios nos tiene destinado.

¡Dios en su gracia nos da un anticipo de lo que llegaremos a ser… pero es necesario los ojos de la fe para verlo!

Darío Michelin Salomon

Pastor.


Los comentarios están cerrados.