Escribo estas líneas cuando todavía no han pasado ni 8 horas del tornado que destruyó buena parte de la ciudad de Dolores, en el Departamento de Soriano. Nací en Dolores, y viví allí la mitad de mi vida. Mi familia todavía está en Dolores: padre, tíos, hermanos, sobrinos, amigos y amigas muy queridos. Pero quiso la vida que justo hoy yo esté lejos, a muchas horas de distancia. Cuando recibí las primeras noticias –caóticas como siempre en estos casos- me ganó la angustia.

Ya he podido contactar a la mayoría de aquellos a quienes amo y doy gracias a Dios porque están bien. Después me llegó la otra noticia: que el templo valdense en Dolores resultó destruido. Me vinieron un montón de imágenes a la memoria: la escuela bíblica, las “Navidades”, una obra de teatro, cultos, grupo de jóvenes. Pero pensé: “Son sólo ladrillos y chapas, Dios no estaba ahí”. Y me apresuré a escribirle más o menos eso a nuestra Moderadora, Carola Tron, pastora titular en Dolores.

El caso es que me equivoqué. Dios sí estaba en el templo, porque allí estaban reunidas la pastora y otras damas de la comunidad. Y “donde dos o tres se reúnen en mi nombre, yo estoy allí en medio de ellos”, dice la Biblia. Y tanto estaba, que gracias a Su mano protectora, nuestras hermanas siguen vivas y con buena salud. Pero si alguna vez me arrepentí de haber enviado un mensaje, esa vez fue hoy.

Ante situaciones de stress, extremo dolor, angustia –propias o ajenas- solemos usar “clichés”, frases hechas. Pero el cristiano tiene que ir más allá de los clichés. Para ser cristiano y solidario, tenemos que poder pensar, y sentir, más allá de las frases hechas. ¿Que lo material no importa? Claro, pero no se lo puedo decir a alguien que acaba de perder lo que tenía –mucho o poco- en un desastre natural, como lo hice yo tan a la ligera esta vez. Nuestra solidaridad debe expresarse con mucho cuidado, con mucho respeto por la situación del otro. Por eso es que los cristianos hablamos de diaconía, no sólo de solidaridad. La diaconía va más allá de querer ayudar al otro. Implica también amarlo, sentir sus penas como propias, y desde ese lugar tratar de compartir todo lo que nos ha sido dado.

Para cuando ustedes lean esta nota, el panorama en Dolores ya va a estar más claro. Probablemente ya tengamos alguna idea de qué hacer para acompañar a los hermanos y hermanas doloreños, y a nuestra comunidad valdense cuyo templo, histórico, ya no existe. No pensemos sólo en ser solidarios. Pensemos en que allí será necesaria la diaconía. Pensemos en qué podemos ofrecer de corazón; seguramente entonces nuestra ofrenda no será un cliché, sino un valioso testimonio cristiano.

Milka Charbonnier
Asesora de Diaconía para Uruguay

¿Cómo ayudar desde Uruguay?

A través de los siguientes números de cuenta para ayudar a la comunidad de Dolores toda. Después de los dos meses iniciales, la cuenta se usará para reparaciones de casa pastoral y templo.

Caja de Ahorro en $ 012 64938
Caja de Ahorro en U$S 012 142507
Ambas a nombre de Bartolomé A. Pilon y otros en el BROU.

¿Cómo ayudar desde Argentina?

Enviar mail al Representante Legal: Lucas Charbonnier tesoreria@www.iglesia-valdense.org, quien les proporcionará la información correspondiente para realizar la transferencia bancaria.

Muchas gracias.


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