Con alegría y entusiasmo al aportar sus ofrendas y armar esa gran y colorida feria, desde todos los lugares van llegando a las instalaciones de Colonia San Gustavo mujeres, hombres, niños, jóvenes. Sobre las mesas frascos de mermeladas, calabazas, quesos, tartas, plantas, huevos, miel, manualidades, frutos, pasteles… Variedad de productos donados, más el efectivo, animales y cereal prometido, una tarea previa que involucra a los miembros que ofrendan, organizan, colectan, carnean, asan, preparan la liturgia y celebración.

Ese domingo 13 de marzo todo está en marcha desde horas de la madrugada, muchas personas trabajando y cuantas más aprestándose a compartir la celebración en la que se vio una amplia participación de quienes expresaron su agradecimiento en palabras, gestos y sentimientos, donde se compartió la alabanza por medio de canciones, la palabra y predicación, la música y el canto, la oración, la ofrenda.

El día transcurrió realizando lo planificado, mientras en forma paralela se cumplían otros “rituales”: saludos, el almuerzo, encuentros familiares, entre amigos, charlas, mateadas, deportes y juegos, la alegría de los pequeños, disfrutando esta actividad anual que nos une como comunidad, ese tiempo en que el clima aportó su belleza y esplendor, haciendo más que real el lema que convocó a ofrendar con gratitud: “Dad gracias en todo”. 1Tesalonicences 5:8.

Boletín La Voz Valdense


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