sunriseLee en tu Biblia: S. Juan 14: 23-29

“Al irme les dejo la paz. Les doy mi paz, pero no se la
doy como se la dan los que son del mundo. No se
angustien ni tengan miedo.”(v.27)

El Ev. de Juan se caracteriza –entre otras cosas- por contener grandes discursos de Jesús. Este del Cap. 14 es uno de ellos. Y si bien destacamos el tema referido a la paz, hay otros dos o tres más en esta apretada síntesis de siete versículos (23 al 29): a) el tema del amor que en palabras de Jesús, debe ser el rasgo distintivo de los discípulos, de los creyentes en todo tiempo. b) la fuerza del Espíritu Santo que vendrá a llenar el vacío cuando Jesús haya abandonado la Historia presente. El llenará los corazones, confirmará en la fe a sus seguidores y les recordará toda su enseñanza. c) Jesús no oculta que su muerte está cercana y prepara a los suyos para ese momento tan crítico. Pero -asegura- enfrentarla es parte de su obediencia completa al Padre.

Y en el centro de estos temas tan trascendentes aparece esta especial referencia a la paz. Recordemos que el término hebreo para la paz es “shalom” que es algo más completo que la simple ausencia de guerra. Sabemos que no es suficiente para que la vida sea respetada, el simple acallar de los fusiles. La vida humana -cual débil plantita- requiere cuidados, suelo fértil, protección ante diversas inclemencias.

El ofrecimiento de una paz completa (shalom) que hace Jesús a sus discípulos y a todos nosotros, es una promesa y a la vez un desafío. Por eso aceptar la promesa no es posible si no nos comprometemos a asumir el desafío de bregar por esa paz. ¡Y no será fácil! Por eso dice y alienta el Señor: “No se angustien ni tengan miedo”.

Hugo Gonnet, pastor emérito.


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