Tapa Página Valdense - Junio 2016

Apuntes de la Directora

Reconocerme, reconocernos…

Soy, entre muchas otras cosas, una manifestación de cultura y la reproducción de lo que aprendí en mis años de vida. Soy un poco de esto, y un poco de aquello. Soy el diálogo entre las estructuras y su revolución; entre la tradición y la transgresión. Soy mis defectos y virtudes, mis ineptitudes y mis capacidades, mis errores y aciertos. Soy tan sólo una persona más; única, diferente, pero una más; al igual que todos y todas.

Las palabras intentan definirnos, pero en ese afán perdemos las cosas que nos hacen únicos/as. En el proceso recurrimos a estereotipos que suelen ser reduccionistas, recuerdo por ejemplo, la figura del ‘adulto responsable’ de algunos campamentos; el rol de lxs ‘adolescentes’ que es relegado a ser un/a rebelde sin causa; lxs ‘jóvenes’, inexpertos y revolucionarios; lxs ‘adultxs’, líderes responsables; ‘adultx mayor’, dueños de la sabiduría; el/la ‘pastor/a’ encargadx de organizar y desarrollar todas las actividades de la comunidad; el/la ‘laicx’ es quien trabaja; y podría seguir enumerando muchos más.

Personalmente creo que cuando nuestras definiciones se basan en estereotipos,dejamos de lado lo más importante de una persona, dejamos de lado sus sentimientos, su espiritualidad, sus sueños, lo que lo/a moviliza a trabajar, sus preocupaciones, sus aflicciones. Las palabras no nos alcanzan a definir como somos en verdad, y así como pasa con el lenguaje, nosotrxs solemos definir a una persona sólo por ciertos aspectos, y nos olvidamos de otros tantos. En la iglesia también nos pasa.

Las tareas que se desarrollan en una comunidad de fe requieren diferentes personalidades, capacidades y dones; y para eso, todos y todas somos necesarixs. Todxs y cada unx. Necesitamos reconocernos en quien piensa diferente, en quien vive la fe de manera diferente, necesitamos reconocer a quien está al lado, sin reducirlx, sin ignorarlx, sin etiquetarlx.

Para continuar este camino hacia una iglesia presente y comprometida, considero que necesitamos entender que nuestrxs niñxs no son quienes queremos que sean, son mucho (mucho) más que nuestras proyecciones… necesitamos escuchar a lxs adolescentes, porque son portadores de ideas nuevas, no volátiles sino quizás sólo nuevas… necesitamos reconocer que nuestrxs jóvenes están trabajando al igual que el resto de la comunidad, y no sólo poner en sus hombros la responsabilidad del futuro…

Pienso que debemos trabajar en la aceptación del otro y de la otra, pues cada unx, desde su lugar, hace lo que puede, lo que siente… la fe obra de diversas maneras, mientras para algunxs lo más importante del culto es la predicación, a otrxs quizás lxs emociona la participación de lxs niñxs en la liturgia, o el canto coral; quizás algunxs les interese y se involucren en la política más que otrxs; etc… En fin, necesitamos reconocernos, aceptarnos y amarnos; y a partir de allí, construir una iglesia donde nos den ganas de estar.

¡Gracias Señor por nuestra diversidad! Humildemente te pido que nos impulses a ser una iglesia mejor, donde podamos entender que la verdad no tiene dueñxs, donde nuestras palabras y actitudes sean una muestra de amor cotidiana.

Daiana Genre Bert

Pausa

De vez en cuando hay que hacer
una pausa

contemplarse a sí mismo
sin la fruición cotidiana

examinar el pasado
rubro por rubro
etapa por etapa
baldosa por baldosa

y no llorarse las mentiras
sino cantarse las verdades.

Mario Benedetti


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