Pasados unos días del tornado que destruyó gran parte de nuestra ciudad, yo me preguntaba: “-Qué puedo hacer, cómo ayudar?” Recibí una llamada telefónica de una integrante de nuestra iglesia, convocando para ir a clasificar ropa a un depósito. ¡Cuán grande fue la sorpresa! Sentí que Dios respondía a mis preguntas.

El depósito de grandes dimensiones estaba repleto de bolsas, unas encima de otras, con ropas que el país entero había donado. Si bien se había entregado parte de ello, faltaba gente que se sumara a esa tarea, por lo que inmediatamente tomé la decisión, pedí autorización y ayuda para trasladar bolsas a mi casa. Solicité ayuda a la Liga Femenina para localizar familias en necesidad. Estoy dedicada a reparar, lavar y hacer entrega de esas donaciones. Me siento feliz de poder aportar tiempo a esa tarea.

Raquel Cairus

Fuente:
Circular julio 2016 de la Federación Femenina Valdense.


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