Lee en tu Biblia: San Lucas 12: 13-15.

Uno de entre la gente le dijo a Jesús:
-Maestro, dile a mi hermano que me dé mi parte de la herencia.
Y Jesús le contestó:
-Amigo, ¿quién me ha puesto sobre ustedes como juez o partidor?
También les dijo:
-Cuídense ustedes de toda avaricia; porque la vida no depende del poseer muchas cosas.

“… me dé mi parte… que me corresponde…” Ya no hay discusión. La justicia me ampara.

La afirmación así de categórica y sin discusión, no es buena como punto de partida de la reflexión y de la búsqueda de alternativas a un problema. Por eso la respuesta de Jesús, que presumiblemente no satisfizo al demandante, lo que hace es cuestionar ese punto de partida.

También mis presupuestos deben ser puestos bajo sospecha. ¿Es realmente la búsqueda de justicia la que me mueve a reclamar de otro aquello que me he convencido de que es justo? Puede ser, pero puede no ser. Es necesario que nos cuidemos de que no sea el deseo de ganar, movido por la avaricia, el sentimiento que justifique nuestro planteo y la búsqueda de la justicia sólo una excusa. El peligro está mucho más cerca de lo pensamos.

Al momento de nuestras decisiones importantes, sobre todo aquellas que involucran nuestras relaciones con los demás, debemos pedir a Dios su guía. Y no pedimos su guía si ya tenemos la decisión tomada y sólo queremos que él sea un juez que falle a mi favor. El peligro al que está expuesto aquel hermano que reclama a Jesús, es el mismo que estamos expuestos nosotros, que la avaricia aparezca bajo el ropaje de justicia indiscutible.

Es una de las tentaciones de las que pedimos al Señor que él nos libre. Porque nuestra vida depende de hacer su voluntad y no de las cosas que lleguemos a poseer.

Oscar Geymonat
Pastor de la Iglesia Evangélica Valdense de Colonia Valdense.


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