El pasado mes de julio tuvimos la oportunidad de viajar a Estados Unidos al Trienio de Jóvenes Presbiterianos, un encuentro para jóvenes de entre 13 y 19 años de edad de la Iglesia Presbiteriana de los Estados Unidos y de la Iglesia Presbiteriana Cumberland que se lleva a cabo cada tres años en este país. En esa oportunidad pudimos visitar tres comunidades de la Iglesia Presbiteriana, sobre las cuales escribimos y reflexionamos en el presente texto.

Comunidad de Libertyville

La primer comunidad que conocimos fue la Primer Iglesia Presbiteriana de Libertyville. Esta se encuentra en el pueblo que lleva ese mismo nombre, y congrega a unas 1500 personas aproximadamente. La comunidad cuenta con tres pastores, y allí se desarrollan las actividades habituales de la mayoría de las congregaciones, escuelita bíblica, catecismo, estudios bíblicos, grupo de jóvenes. A diferencia de nosotros, ellos realizan dos cultos el día domingo, uno que comienza a las 9:45hs , y otro que comienza a las 10hs. En el primero de ellos, la liturgia es más innovadora, con una banda musical con variados instrumentos (batería, guitarra eléctrica, flauta, piano, bajo y trompeta, entre otros); por otra parte, la segunda celebración se tiñe de un tono más tradicional, con cánticos de himnarios y acompañamiento musical de piano y flauta únicamente. Las personas de la comunidad nos relataban que la decisión de realizar dos cultos se debió a que existen diferentes gustos en cuanto a la celebración, y de esa manera las personas pueden optar por la que más le agrade. Además, nos comentaron que al principio las celebraciones se realizaban con una diferencia de dos horas cada una, pero de esa manera las personas que concurran a una u otra no se encontraban, y por ello ahora se realizan casi a la misma hora. La razón de que una comience 15 minutos después que la otra es porque el o la pastora que realiza el sermón lo hace en ambos cultos en uno primero y luego se va y lo hace en el otro. De esta forma, la liturgia de las celebraciones es distinta, pero se mantiene el mismo
mensaje.

Otra tarea que realiza la iglesia, y la cual nos sorprendió y agradó mucho es en lo que tiene que ver con diaconía, particularmente el trabajo con personas en situación de calle. Ellos tienen un
lugar que consta de habitaciones con baños, en la cual las personas que se encuentran en esa situación concurren los días martes, y pasan allí la noche, compartiendo además la cena y desayuno del día posterior. No obstante, el hecho de que vayan solo los martes es porque los demás días concurren a otras iglesias de la misma localidad. Cada iglesia tiene asignado un día en el cual reciben a las personas. Esto nos pareció una tarea ecuménica muy interesante, ya que el objetivo de ayudar a las personas se encuentra por encima de las creencias de cada iglesia. Esto debería hacernos reflexionar sobre el trabajo en nuestras iglesias, ya que hablamos muchas veces de ecumenismo pero no trabajamos en conjunto a hermanos de otras Iglesias, solo nos juntamos a veces a compartir un momento, y transformar palabras en acciones a veces se torna un poco burocrático para nosotros.

Algo que también nos parece importante destacar es la concurrencia a la celebración dominical. En ambos cultos habían muchas personas, los templos estaban al menos en un 75% cubiertos, y eso que nos aclararon que iba menos gente porque estaban en verano. Además, como varias iglesias estaban muy cerca de la Presbiteriana, en todas vimos que había mucha gente. No obstante, si bien es una realidad que nuestras iglesias han disminuido en concurrencia en los últimos años, también debemos comprender que la población de Estados Unidos se reconoce en su gran mayoría como cristiana (un 76% profesa el cristianismo, de los cuales un 51% son protestantes y un 25% cristianos) y en la cual más de un tercio de la población concurre al menos una vez a la semana a la iglesia.

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Comunidad de Lakeview

Otra comunidad que tuvimos la oportunidad de conocer es la de Lakeview, la cual se encuentra en el barrio que lleva este mismo nombre, ubicada al sureste de Chicago. Al llegar fuimos gratamente sorprendidas al ver que en la puerta de entrada se encontraba la bandera de la diversidad. En el barrio de Lakeview viven muchas personas homosexuales y también muchas personas transgénero, según nos relataron en la comunidad, y por lo tanto, al estar dicha bandera en la puerta de entrada significa que allí las personas serán muy bien recibidas. Quizás parezca para algunos una obviedad que las personas sean bien recibidas o que se necesite colgar una bandera en la puerta de entrada como símbolo, pero también es muy bien conocido por todos que muchas personas han sido y son aún hoy discriminadas en las iglesias por su orientación sexual o su identidad de género. Poder vivir y expresarse libremente debería ser una condición esencial de todo ser humano, y deberíamos poder manifestar que el amor de Dios no es exclusivo para algunas personas, y que no existe ningún impedimento para formarnos como comunidad en Cristo.

La celebración dominical en Lakeview resultó ser especial, ya que la pastora principal cumplía 20 años al frente de la comunidad, y por lo tanto las personas prepararon una fiesta, con canciones especiales, regalos y un almuerzo comunitario. Realmente se vivió allí un espíritu de alegría y gozo.

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Comunidad de Spirit of Love

La tercer y última iglesia en la que estuvimos fue Spirit of Love en la ciudad de Chicago. Allí nos recibió su pastor Julio Peña con un fuerte abrazo, característico de su comunidad por ser mayormente inmigrantes latinos. Esta Iglesia es bilingüe y funciona físicamente junto a la Iglesia del Buen Pastor, realizando actividades en conjunto y por separado.

En el 2014 dio comienzo la Iglesia Spirit of Love luego de que la Iglesia del Buen Pastor le solicitara a Julio trabajar con ellos, ya que la zona estaba llena de inmigrantes latinos y no sabían cómo trabajar con ellos y acercarlos a la Iglesia; su comunidad se estaba quedando sin gente. Pero el problema es que ellos querían aumentar el número de gente que asistía y Julio cree que hay que acercarse y conocer a la gente para que vaya a la Iglesia y se quede, sino no funciona.

Primero hay que enseñarles que la Iglesia somos todos y no solo el Pastor al frente, ya que a la mayoría le llama la atención al principio de que el pastor pregunte antes de hacer las cosas, que les dé participación activa. En esta Iglesia hay varios puntos a destacar que nos parecieron bien interesantes pensando en nuestras comunidades.

Las personas que están a cargo de alguna actividad dentro de la institución, ya sea integrante de una comisión o maestra de escuela bíblica por ejemplo, están al frente de esto durante 3 años y pueden repetir el período, hasta 6 años en total. Luego de eso deben descansar, “porque al séptimo día El Señor descansó”, nos relataba Julio. Es muy importante el descanso personal y grupal, ya que debemos dejar que otros hagan también, para no transformarlo en monotonía. Y es muy importante saber delegar y saber decir que no, cuando es necesario. Esto nos pareció muy relevante y nos hizo reflexionar sobre nuestras comunidades, donde siempre son las mismas personas que están a cargo de las actividades por varios años. Es necesario que ellos descansen y que otros también se animen a tomar ese lugar por el bienestar de toda la comunidad y por la continuidad de esas actividades.

Otro punto importante a destacar es que se involucra mucho a la comunidad en los cultos, donde se les da la posibilidad a los jóvenes y niños de organizarlos y llevarlos a cabo. Los quintos domingos del mes (de los meses que tienen cinco domingos) el culto lo organizan ellos. A veces eligen el tema que quieren tratar y el pastor los ayuda a encontrar la referencia bíblica, y hay otras veces que ellos organizan todo.

Julio también nos resaltó la importancia de tener diferentes espacios para diferentes edades e intereses. Hay estudios bíblicos una vez por semana, pero si los participantes quieren más veces, se hace. También están por comenzar a juntarse en un espacio donde cada uno pueda mostrar sus dones, enseñando lo que sabe al grupo. Y hay encuentros de niños, escuela bíblica y diferentes actividades para ellos.

Otro dato interesante es que toda persona que vaya a trabajar con niños o jóvenes debe hacer previamente y cada tres años un curso sobre Prevención de Abuso. Allí se abordan temas como: cómo detectar a un niño que fue abusado, qué hacer en ese caso, cómo detectar a un adulto abusador, cómo cuidarse cada uno, entre otros.

También nos comentó que están preparando para comenzar el año lectivo una jornada tipo kermese, en la cual van a invitar a todos los niños del barrio, para que ellos junto a su familia se acerquen y conozcan la Iglesia. Este trabajo de salida y acercamiento a la comunidad, al barrio, nos pareció muy interesante.

No tuvimos oportunidad de presenciar un culto con Julio, algo que nos hubiera gustado por las diferentes particularidades, pero fue muy grato conocer un poco como trabajan allí, y cómo piensan en la tarea de abrir la Iglesia, salir a la calle e invitar a todos y todas a acercarse y participar.

La visita a las diferentes congregaciones nos llevó a pensar sobre el trabajo “puertas afuera” y en cuanto a la misión. Si bien en nuestra Iglesia hace tiempo se viene reflexionando sobre esto,
creemos que es hora de ponernos en acción, que hay muchos ejemplos para tomar, de otros que ya se encuentran transitando estos caminos.

En las tres comunidades tienen proyectos muy grandes y ecuménicos donde trabajan con la gente para la misión de la Iglesia, cosa que a nosotros nos cuesta. En cada comunidad tienen varios pastores, algo que facilita mucho la organización del trabajo. Esto claramente no es algo posible para nuestra realidad, pues además también tenemos una realidad económica muy diferente. Pero sí creemos que deberíamos reforzar y dar prioridad a la formación de nuestros laicos, para que nos permita como comunidad asumir la misión de la Iglesia, de acuerdo a los dones que cada uno tiene para ofrendar.

Damos gracias Dios por habernos permitido vivir esta experiencia tan gratificante, en la cual no sólo pasamos unos días espléndidos sino que también aprendimos mucho, conocimos otras realidades, y eso sin dudas hace que podamos reflexionar acerca de nuestra propia comunidad.

Pedimos ahora que el Señor nos guíe para poder transmitir todo lo vivido y aprendido, y que esto permita abrir nuevas puertas de hermandad y compromiso.

Eliana Montaña y Vanesa Rostán

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