Lee en tu Biblia: Lucas 14:25-33.

Este evangelio nos llama la atención porque las palabras de Jesús son muy duras; ¿cómo es eso de preferirlo antes que a nuestro padre, nuestra madre, nuestro esposo, esposa, etc.? No es que Jesús se oponga a que tengamos familia, claro que no, sino que, hay casos en que las familias van por la línea contraria al mensaje de Jesús, entonces, él nos pide que optemos, y que nos pongamos firmes con nuestra decisión.

Por otra parte, seguir a Jesús, es un desafío serio para nuestras vidas, e implica ser conscientes de los compromisos a los que esta decisión nos lleva. Jesús lo compara a los ejemplos de aquel que tiene que hacer cálculos para emprender la tarea de hacer una torre, y a los planes que tiene que realizar un rey antes de comenzar una guerra.

Por último, el evangelio nos invita a seguir a Jesús, teniendo una forma de vida distinta a la que tienen la mayoría en esta sociedad, y nos desafía a no ser codiciosos, acumulando bienes, pues nuestra codicia significa el hambre de los demás.

Pero, vale aclarar, que Jesús no busca que nos sacrifiquemos, sino que, el asumir estas exigencias que él nos presenta para ser sus discípulos, desgraciadamente, acarrean conflictos familiares y persecución.

Pidámosle a Jesús que tiene el poder de transformar nuestras vidas, que nos brinde su luz y su fuerza para poder dar, cada día, un mejor testimonio de su evangelio.

Eduardo Obregón

Pastor de las comunidades valdenses de El Sombrerito-Reconquista, Santa Fe.

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Una respuesta a “Codicia para unos, hambre para otros”

  1. Gustavo dice:

    Muy buena reflexión. ¡Gracias!