pagina-valdense-septiembre-2016-1Apuntes de la Directora

El próximo 31 de octubre se cumplirán 499 años de la Reforma Protestante, ese día que quizás sin pensarlo, Lutero se convertiría en un hombre importante en la historia de la fe. Es por eso que en este número de Página Valdense intentamos recapitular la historia, mirar con más atención algunos ‘detalles’ por sobre otros. A medida que pasan las primeras páginas se hace notoria la manera en qué decidimos encarar el tema, en tanto pretendemos repensar el significado de la Reforma y entenderlo como un proceso que llega a nuestros días, no sólo como un hecho histórico.

Imaginemos los días de Lutero antes de las 95 tesis… me atrevo a creer que habrán sido turbulentos, llenos de miedos, de incertidumbre, pero también de certeza, convicción y fe. Quiero creer que aunque recordemos sólo a unos pocos, muchos hombres y mujeres fueron parte de esa historia. Como siempre, hay personas, hoy anónimas, que se vuelven imprescindibles en el camino. Me animo a pensar además, que todos ellos no imaginaron que estaban haciendo algo tan grande como lo que hoy representa la Reforma Protestante.

A veces, al menos a mí, me resulta difícil entender la importancia de mi existencia en este mundo donde nos quieren todos/as iguales, donde ser diferente suele ser motivo de rechazo, y pensar diferente genera peleas y separaciones. En varias oportunidades me sentí insignificante… un punto en el universo infinito. Otras veces, entiendo que puedo ser la diferencia, que mi voz puede ser la voz de muchos/as. Me reconozco a mí misma, y también reconozco mis posibilidades… me empodero. Al fin y al cabo somos un mar de fueguitos como dice el gran Galeano, fueguitos únicos.

Pensar en la Reforma como un proceso implica reconocernos como parte del mismo, implica ser conscientes de que todos los días podemos marcar la diferencia. Así como el mundo, nuestro planeta, las sociedades, las costumbres, etc. cambiaron en estos 499 años, ser reformista hoy puede significar diferentes cosas.

Para mí, ser parte de la Reforma hoy es saber que somos fuegos únicos, y que podemos hacer brillar a otros y otras con nuestra luz. Es dar sin pensar en recibir. Es estar dispuesta/o. Es entregar de nosotros/as mismos/as lo mejor que tenemos. Es reconocer que ayudando nos renovamos. Es estar abierto/a al diálogo, al intercambio respetuoso de pensamientos e ideas. Es aceptar los errores. Es reconocerme en el otro y la otra. Es estar dispuesto/a a cambiar si hace falta. Es comprometerse y accionar. Es hablar cuando hace falta, y saber callar para escuchar. Es cultivar el pensamiento crítico/a. Es ser compresivo/a. Es fortalecer los vínculos y las relaciones. Es quitarle valor a los bienes materiales.

Ser reformistas hoy, inmersos en la cultura del consumo, la alienación y la indiferencia, es amar. Amar por sobre todas las cosas.

¡Qué Dios nos de la fuerza para ser fuegos, para ser chispa de vida, para ser luz en las tinieblas!

Daiana Genre Bert

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