Lee en tu Biblia: Lucas 23: 1-12.

La vida siempre conlleva cosas agradables y también otras no tanto. Es como saber siempre que hay gustos dulces y también amargos; es como mirar las rosas que tienen flores hermosas y también espinas. Y así vamos caminando cada día. Y en ese caminar nuestra vida tiene, sin dudas, cosas que hemos recibido. Digamos, tenemos capacidades, dones, habilidades que nos permiten comunicarnos con los demás para expresarnos.

Más de una vez, eso que tenemos lo guardamos o no lo utilizamos porque no alcanzamos a percibir que por medio de esas capacidades, nosotros contribuimos a la construcción de vínculos y espacios donde la vida se puede desarrollar en armonía. Cuando esas capacidades, habilidades, nosotros/as nos las guardamos, directamente las perdemos o por lo menos, las conservamos de manera egoísta.

La Vida es siempre para compartir. Cuando compartimos, crecemos y generamos en nosotros/as nuevas opciones para recibir más habilidades y dones.

Así es como Dios, a través de las propuestas de Jesús, nos invita a ser cuidadosos de eso que recibimos y además, a ofrecernos como el aporte desde el Amor para hacer que la Vida sea agradable; para que la vida tenga un gusto dulce que atenúe las fuerzas de lo agrio; para saber que las rosas tienen espinas, pero que la flor es como la Vida, bella.

Hugo Malán, pastor emérito de la Iglesia Valdense.


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