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Lee en tu Biblia: Lucas 23:33-43

El de Lucas es el Evangelio que más hace hincapié en el perdón: no solamente es el único Evangelio que contiene las palabras que Jesús dirige a Dios para que perdone a quienes lo están crucificando, así como es el único en el que aparece un diálogo entre Jesús y uno de los dos hombres que crucificaron junto con él. Es más: el perdón es el tema clave de todo el Evangelio de Lucas; es el centro del mensaje que él quiere predicar.

Algo, con respecto a este tema, me llama la atención: en los cuatro Evangelios, del perdón no se habla nunca. Se habla en cambio, y varias veces, de perdonar: o sea, se usa solamente el verbo y no el sustantivo. Y esto por una motivación muy simple: perdonar es un gesto, una acción, no un concepto. Hay perdón cuando se perdona: listo. Para poder hablar de perdón, hay que saber perdonar: todo lo demás es palabrerío. Es el gesto cumplido que le otorga sentido a la palabra que, de otra manera, resulta vacía, insignificante. «Si querés aprender el perdón – nos dice Jesús – aprendés a perdonar».

Todavía más importante es descubrir qué significa este gesto en el idioma original en que los Evangelios fueron redactados: en griego, liberar se dice afíemi y significa, literalmente, «romper las cadenas». Por lo tanto, quien perdona, libera. Hay que preguntarse: ¿a quién libera? No solamente al que recibe el perdón, sino también a quien lo otorga, que si es capaz de perdonar puede desatar los lazos del rencor que lo tienen atado.

Pastor Alessandro Espósito


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