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Apuntes de la Directora

Para este número la propuesta de la Comisión Sinodal de Página Valdense fue trabajar en torno a la temática del género. Como todos los meses, nos reunimos con el grupo editor para pensar un contenido interesante y que nos llame a la reflexión. Así fue que planificamos tener artículos que den cuenta de los cambios que se han desarrollado a lo largo de los años, sobre la figura de la mujer en diferentes ámbitos, como la iglesia, la política, la sociedad en general. Y después de unas horas, ya teníamos planificado qué iba a ‘decir’ el Página Valdense, aunque siempre sujeto a los y las autores que se hacen suya nuestra propuesta.

Todo marchaba como solía: habíamos pedido colaboraciones, nos dieron respuestas afirmativas, así que sólo restaba esperar los artículos.

Pero el 8 de octubre los medios de comunicación dieron a conocer el horror que había vivido Lucía Pérez, una chica de 16 años que fue drogada, violada y empalada. Sí, empalada. Sólo escribirlo me eriza la piel, pensarlo me causa espanto. Así comenzaba un octubre negro, ese mismo mes donde la cifra de femicidio trepó a 1 asesinato cada 21hs, ese octubre donde mataron a 19 mujeres, sólo porque se consideran ‘machos’ y la mujer un objeto que les pertenece.

Un octubre de voces, gritos y marchas. Un octubre que duele… que nos debe doler.

Iba transcurriendo el mes, y los casos sobre violencia de género tomaban las redes sociales y los medios de comunicación. Algunos/as alzaban fervientemente el cartel de #NiUnaMenos mientras reproducían esta violencia machista que nos mata por conveniencia o por negocio; otros/as miraban desde afuera, y hasta podríamos leer su pensamiento acerca de las víctimas, ese tan conocido “algo habrán hecho”. Otros/as no hacían nada, pero muchos y muchas decían basta. Basta, de verdad.

Este machismo violento que nos mata no distingue si la próxima víctima soy yo, mi mamá, mi tía, una amiga, una colega o cualquier chica desconocida en la calle. Este machismo que a veces creemos chistoso e inofensivo, nos está matando.

Página Valdense es un reflejo de este octubre. Si bien no nos centramos en violencia de género, algunos artículos se repensaron por la necesidad de alzar la voz.

“Necesitamos sumar compromisos para cambiar una cultura que tiende a pensar a la mujer como objeto de consumo y descarte y no como una persona autónoma.

(…) Ni una menos es un grito colectivo, es meterse donde antes se miraba para otro lado, es revisar las propias prácticas, es empezar a mirarnos de otro modo unos a otras, es un compromiso social para construir un nuevo nunca más.” Dice el documento que se leyó en el acto aquel 3 de junio cuando surgía “Ni una Menos”.

Y es así. Necesitamos sabernos parte para contribuir con el cambio, desde casa, desde cada lugar que ocupemos… Es necesario dejar de pensar a las mujeres como objetos, sólo como compañera de un hombre, sólo como madre… Es necesario dejar de decir ciertos comentarios que centran la atención en prejuicios y no en la víctima. Es necesario pensar en cada una de nuestras palabras y acciones. Es necesario ser parte del cambio en nuestra cotidianidad. Es necesario, también, que las iglesias alcen la voz y acompañen…

#NiUnaMenos
#Vivas nos queremos

Daiana Genre Bert


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