Bajo el cielo del atardecer en la ciudad de Reconquista, en la entrada de la fábrica, un pequeño escenario, un terreno parquizado que resiste al malezal, a pesar de las continuas lluvias y los calores intensos, sillas ordenadamente ubicadas, los obreros y sus familias, esperan atentos el arribo de las visitas. Ellos son 123 trabajadores que, desde hace más de seis meses, están sin trabajo porque la firma, Algodonera Santa Fe, detuvo la producción.
A las 18:30, de ayer, se convocó a una celebración ecuménica para elevar una oración a nuestro Dios Bueno, Dios de la Historia, para que los trabajadores vuelvan a reactivar la producción. El acto litúrgico estuvo convocado por la Pastoral Social, la Comisión de Justicia y Paz, la Comisión para el Ecumenismo y el Diálogo Religioso, junto al obispo de la Iglesia Católica, Ángel Macin, los sacerdotes Javier Pividori y Roberto Pérez, y los pastores Judencio Rodríguez, de la Iglesia Congregación Cristiana y Eduardo Obregón de la Iglesia Evangélica Valdense. También adhirieron los pastores Digno Rosin, de la Iglesia Luterana de Romang y Daniel Caramutti, de la Iglesia de la Ciudad, y el sacerdote de la Iglesia Católica Ortodoxa, Alejandro Saba.


El pastor Rodríguez y el sacerdote Pividori, compartieron una reflexión a partir del pasaje del evangelio de Mateo 11:25-30, y especialmente sobre el versículo 28, que dice: “vengan a mi todos los que cargan su yugo, que yo los haré descansar”. El padre Pividori señaló que el “yugo” de los 123 obreros es la falta de trabajo, y le pedimos a Dios por la situación de estas personas y sus familias, pero también advirtió que es necesario que todos pongamos nuestro compromiso para que esto sea una realidad: las autoridades del Estado, la empresa, las iglesias, y la sociedad en su conjunto. Por su parte, el pastor Rodríguez puntualizó que el versículo señalado, es un texto poderoso, porque dice que la mano de Dios puede actuar con poder en nuestras vidas y, refiriéndose a los obreros y sus familias, les alentó a que no decaigan en su empeño, y que se mantengan fuertes en la fe.


Desde que la fábrica no produjo más, los obreros, junto al sindicato de textiles, gestionaron la intervención judicial para hallar una alternativa a esta situación. Los damnificados proponen constituirse en cooperativa, para mantener activa su fuente de trabajo. En este momento, ellos y sus familias, están angustiados, porque el poder Judicial entra en feria, y el paso del tiempo les perjudica porque, además de no poder cobrar sus salarios, las máquinas se están deteriorando al estar sin funcionar.
Los obreros, y sus familiares, agradecieron a los representantes de las iglesias por las oraciones brindadas, pues ellos están atravesando un fin de año muy difícil, y necesitan fortalecer la fe para no bajar los brazos.

Eduardo Obregón

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