Lee en tu Biblia: Mateo 25: 31-46.

“…El que Sirve…tiene sus ojos fijos en nuestras manos y nos pregunta cada día: ¿Serviste hoy? ¿A quién? ¿Al árbol, a tu amigo, a tu madre? “

Con estas palabras finaliza sus poemas ‘El placer de servir’ Gabriel Mistral…Y se me ‘vinieron’ a la mente y al corazón en estos días…no sé muy bien por qué. Pero cuando me invitaron a compartir algunas breves reflexiones con ustedes, teniendo en cuenta el pasaje de Mateo 25: 31 – 46 , me di cuenta que ‘algo había’.

Es un texto espeso y desafiante. Generalmente no le damos mucha importancia a eso del “juicio de las naciones”, miramos para otro lado, no lo respetamos mucho a decir verdad.

Lo que de verdad importa es esta vida…después se verá; incluso decimos esto aunque con toda convicción digamos que creemos en la promesa de la “resurrección” y la vida para siempre.

Me parece sintonizar en las palabras de Jesús un énfasis en eso de ‘la Mistral’, aquello del servir a los otros y las otras…que por allí pasa la cosa de ser sus seguidoras, sus seguidores. Poco importan las apariencias religiosas, apenas un poco más las instituciones que vamos generando (y que justificamos con aquello de ‘ordenarnos’), un poco más importan nuestras palabras…lo que sí es importante es lo que hicimos, hacemos y haremos por los “más pequeñitos”… “por uno de éstos”, como dice Jesús

Cierto es que muchas, muchísimas veces dejamos para mañana, pasamos de largo, no tenemos tiempo; se nos reconoce tal cual somos, se nos perdona para liberarnos al servicio…caminemos por esa senda…en este “nuevo año” y en todos los tiempos que – por gracias de Dios- nos vengan.

“Quédate con nosotros Señor de la promesa, tú mismo aseguraste amarnos hasta el fin; por eso humildemente volvemos a pedirte, no dejes que la noche nos sorprenda sin ti” (Canto y Fe, 360)

Pastor Ariel Charbonnier


Una respuesta a “EL QUE SIRVE”

  1. Luis Alberto Cabrera dice:

    Comentario a Mateo 25:31-46
    El Juicio a las naciones
    Permítame Pastor Ariel Charbonnier con el mayor respeto, considerar ente todo el Contexto a este importante Texto del capítulo en estudio que usted nos presenta:
    Debemos considerar que, los capítulos 24-25 constituyen el Discurso Escatológico (fin de los tiempos) de Jesús, que concluye con tres parábolas de juicio: El siervo fiel y el infiel (24:45-51); las vírgenes prudentes y las insensatas (25:1-13); y la de los Talentos (25:14-30. Y concluye con el Juicio de las Naciones (25:31-46), que es la lectura que usted, nos presenta ejemplarizadoramente. Como es el tema central “El Juicio las naciones”.
    SERVISTE O NO SERVISTE, LO HICISTE O EN CUANTO NO LO HICISTES
    Mateo 25:41-46 nos dice: Al igual que el rey bendice a quienes están a su derecha por realizar esos actos de misericordia, también maldice a quienes están a su izquierda por fallar en hacer aquello. En vez de una invitación al reino preparado desde la fundación del mundo, Jesús consigan a estas personas al “fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles” (v. 41). Dios diseñó el reino para la gente, pero preparó el fuego para el diablo y sus ángeles. No todos los ángeles son buenos (Romanos 8:38; Colosenses 2:18; 2 Pedro 2:4; Judas 6; Apocalipsis 12:7-9). Estos son ángeles que se han aliado con el demonio.
    El Señor Jesús da una respuesta meridiana a la pregunta sobre “¿Soy yo guarda de mi hermano?” (Génesis 4:9), y la ensordecedora respuesta es “¡SÍ! La persona (cristiana y no-cristiana) que ayuda a quienes están en necesidad (cristianos y no-cristianos) hereda el reino, pero la persona (cristiana o no-cristiana) es consignada a un fiero castigo.” Es como si hubiera una pregunta en el examen final, y la pregunta es “¿Obedeciste al gran mandamiento?” (22:34-40). “¿Amaste a Dios y a tu prójimo”? ¡Toda la eternidad depende de su respuesta! (v. 46).
    Fuego y azufre no es una predica popular en estos tiempos, pero estos dos elementos en esta escena de juicio no es una aberración. El contexto inmediato (24:45ss.) incluye tres parábolas de juicio en las que incluye imágenes de personas siendo cortadas en pedazos (24:51), dejadas fuera y cerrada la puerta (25:10-12), y echados a las tinieblas donde es el lloro y el crujir de dientes (25:30), y el contexto más amplio (capítulos 21-25) está lleno de las enseñanzas de Jesús sobre el juicio.
    Somos tentados a predicar la primera parte de este texto (“Venid, heredad el reino”) y a dejar la segunda parte (“apartaos de mi al fuego eterno”) sin siquiera tocarla. Hacer esto es irresponsable, porque debemos advertir a la gente del amenazante peligro incluso si impartimos promesas de un futuro brillante. ¡La verdad a medias no es la verdad! “Eliminar el castigo eterno es extraer los dientes de la Ley y la presentación de un Dios santo. La bendición del Evangelio se puede retener solamente si la Ley se ve completamente con seriedad como la voluntad del santo Dios, para quien el pecado es una grave rebelión, que requiere su castigo si no es perdonado” (Hamann, 257).
    También somos tentados a enfatizar el aspecto humanitario de este texto y a ignorar el los aspectos del juicio. La gente responde mejor a la miel que al vinagre, eso creemos… Dios le bendiga amado pastor