Lee en tu Biblia: Mateo 3: 1-12.

Tiempo de espera y preparación. Sensaciones y emociones que se encuentran en este camino de adviento. Narración de un personaje raro, singular y pintoresco, visto seguramente de manera extraña y con incomodidad por muchos. Este hombre es quien anuncia un tiempo nuevo para el cual hay que prepararse, tiempo, de nada más ni nada menos, que de la llegada del Mesías. No es un personaje de la realeza, ni de las grandes esferas sociales quien anuncia esta noticia, sino alguien sencillo de pueblo. Su nombre es Juan el Bautista,reconocido por sus semejantes,figura incómoda en fariseos y saduceos preocupados por apariencias y lugares de privilegio.

Este Juan anunciará esta noticia grandiosa encarnada en la sencillez, para bien de todos aquellos olvidados a la vera del camino, invisibilizados por los poderosos. El mensaje de Juan era bien claro, sin rodeos, el Reino no es algo ajeno y extraño para ser aguardado pasivamente. El Reino comienza a ser realidad con las señales de este Mesías, lo cual será inentendible para los poderosos.

Para Juan, la llegada de este Mesías no es algo que hay esperar cruzado de brazos, sino que implica un compromiso y una militancia por ese Reino. El cual, nunca desde nuestro lugar, podremos moldearlo completamente, debido a que es otro quien dará ese tiempo cumplido.

Decimos en este tiempo que nos preparamos para la navidad, frase muy utilizada y también lamentablemente gastada. Que este tiempo de espera no sea solo de una fiesta más que se celebra por costumbre ritualista, sino que como comunidad amplia, sea reflexión de cómo vivimos, cómo sentimos y podamos encaminarnos a dar nuestras vidas en un anuncio de un Reino compartido para todos y todas, que se hace realidad en señales, que están ahí, y que están gritando para ser escuchadas.

Alfredo Servetti
Estudiante de Teología. Atención pastoral en la Comunidad Valdense de Flores.


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