Lee en tu Biblia Marcos 1,14-20.

Es verdaderamente asombroso como los escritos sobre Jesús, los cuatro Evangelios, ofrecen una visión súper condensada de sus gestos, enseñanzas y desplazamientos. Aun siendo tan breves han sido fuente inagotable de vida, transformándose en pan para millones durante 2000 años.

Especialmente el evangelista Marcos hace gala de una capacidad de síntesis impresionante del ministerio de Jesús, su muerte y resurrección. Una muestra cabal de esta capacidad es el primer versículo de todo el Evangelio: “Principio del Evangelio de Jesucristo, el Hijo de Dios” Marcos 1,1. Toda la labor de Marcos se reduce a señalar cómo ese Jesús es el Evangelio (“la buena Noticia”) y también el Hijo de Dios. Un poco más adelante luego de contar brevemente la predicación de Juan el Bautista, Marcos nos cuenta que cuando Ese Juan es encarcelado Jesús sube hasta Galilea y comienza su predicación que es expresada así: “El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios se ha acercado; arrepiéntanse y crean en el evangelio” Marcos 1,15. Así cortito y al pie, Marcos nos da el contenido de toda la acción de Jesús en pocas palabras.

Ese tiempo especial donde el reino se mueve entre la gente implica la elección de discípulos y seguidores; los primeros elegidos son cuatro pescadores del lago de Galilea. “Síganme y los haré pescadores de hombres” (Marcos 1,17). Pescadores habituados a la vigilia, a las redes flacas, a meterse en el mar, a ser pacientes, a tolerar la frustración son invitados a aplicar esas herramientas al servicio del reino de Dios. Uno de esos pescados es el propio Marcos y su mensaje es que nosotros también somos llamados por el Hijo de Dios a llevar el Evangelio al mar de la vida. ¿Dejaremos la seguridad de nuestras barcas para ir hacia la vida plena, la compartida?

Pastor Juan Carlos Wagner


Una respuesta a “Cortito y al pie”

  1. Gustavo dice:

    ¡Gracias!.