Lee en tu Biblia: Mateo 5: 38-48.

“Tenemos que abrirnos al mundo. No considerar que el desastre está afuera, sino que arde como una fogata en el propio comedor de nuestras casas. Es la vida y nuestra tierra las que están en peligro.”… Comienza diciendo Ernesto Sábato en “Antes del fin”; y podríamos agregar… La fogata también está en nuestro interior, en el interior de nuestros templos, de nuestras propias estructuras, de la iglesia como institución, de las instituciones en general. Y ante esta fogata que arde, nuestras acciones se dirigen a crear y sostener organismos, espacios de denuncia y a filosofar sobre lo que se “debiera” hacer, pero NO haciendo.

Y continúa diciendo Sábato: …“Sí, muchachos, la vida del mundo hay que tomarla como la tarea propia y salir a defenderla. Es nuestra misión”.¡Clarísimo! …“La solidaridad adquiere un lugar decisivo en este mundo acéfalo que excluye a los diferentes. Cuando nos hagamos responsables del dolor del otro, nuestro compromiso nos dará un sentido que nos colocará por encima de la fatalidad de la historia.”

Defender la vida y salir a defenderla a cada paso, reconocernos en los diferentes pero reconocer que también somos los diferentes, hacernos responsables del dolor del otro y de nuestro propio dolor; es nuestra misión. Y para ello solo hace falta poner al servicio del otro nuestras manos, nuestras energías. Sin tantas palabras, confesiones de fe, tratados, acuerdos, mensajes. Es hora de trabajar al lado de los otros, con los otros, con compromiso responsable. Esto es lo que dará real sentido a nuestra existencia.

“ Yo también tengo muchas dudas, y en ocasiones llego a pensar si son válidos los argumentos con que he intentado hallarle sentido a la existencia. Me reconforta saber que Kierkegaard decía que tener fe es el coraje de sostener la duda.”

Sábato menciona a Kierkegaard y no por casualidad; Kierkegaard fue un escritor y filósofo danés cuya vida en sí misma fue una contradicción. Las contradicciones de su conducta son el reflejo visible de su pensamiento, que osciló continuamente entre lo religioso y lo terrenal; lo ético y lo estético. Sus obras son una reflexión casi constante sobre los mismos temas:  la fe cristiana, el pecado, la libertad y la angustia. Estas ideas dieron impulso a la llamada filosofía existencialista o existencialismo. El danés como otros filósofos, eran creyentes religiosos; y tienen pues, como intereses comunes, una especial preocupación por el hombre concreto, de carne y hueso, en su vida individual. Casi todos ellos alaban continuamente la libertad del hombre y proclaman su responsabilidad. Nuestras vidas también son una contradicción… La duda nos debe hacer crecer en lo personal y en la fe; tomar consciencia de las diferencias, de las diversidades, de las necesidades propias y de la del otro. La duda nos hace libres; y también responsables del rol que tenemos en esta vida que nos fue dada por gracia y la que debemos vivir responsablemente, sin egoísmos ni mezquindades. Capitalicemos nuestras contradicciones.

“Les propongo con la gravedad de las palabras finales de la vida, que nos abracemos en un compromiso: salgamos a los espacios abiertos, arriesguémonos por el otro, esperemos, con quien extiende sus brazos, que una nueva ola de la historia nos levante. Quizá ya lo está haciendo, de un modo silencioso y subterráneo, como los brotes que laten bajo las tierras del invierno”.

Si bien este texto fue escrito por Sábato en 1999, comienzo de un nuevo siglo, bien puede aplicarse para cualquier día, para cualquier año. Cualquiera puede ser el comienzo de un nuevo ciclo. Entonces, ¿por qué no tomar sus palabras y salir a los espacios abiertos con acciones concretas? Con acciones que den cuenta de la existencia del otro y del compromiso que cada uno tenemos, más aun si nos llamamos “cristianos”… Quizás ya esté sucediendo, pero estamos tan preocupados por decir todo lo que “habría que hacer”, en criticar lo que hacen otros, en filosofar acerca de la vida y sus alrededores, que no nos queda tiempo para ver al que está extendiendo sus brazos desesperadamente en busca de ayuda. O en pedir ayuda. Todos somos vulnerables y todos necesitamos del otro. Los brotes laten bajo la tierra, ¿qué esperamos para darle luz, agua y remover esa tierra para que la semilla pueda explotar en el tiempo junto a otras?

En los caminos de Dios hay un proyecto de vida comunitaria, basada en el amor, en la capacidad de dar y en el reconocimiento del hermano. La vida con los demás nos es indispensable.

“…Ustedes no me escogieron a mí, sino que yo los he escogido a ustedes y les he encargado que vayan y den mucho fruto, y que ese fruto permanezca.” San Juan 15:16

Lilian Rostán

Comunidad Valdense de Laprida, prov. de Buenos Aires


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