Lee en tu Biblia: Mateo 4.1-11

Cosa de todos los días. Alguien golpea a mi puerta. Es uno de los “clientes fijos” o no, uno nuevo. El pedido es variable, pero siempre de ayuda: comida, ropa y calzado es lo más frecuente; pero también, recomendaciones, trabajo, alguna bendición general o específica. ¿Cómo responder a estas situaciones sin que sea un remiendo dramático? No hay manera, porque dramática es la sociedad que produce esas situaciones y necesidades. Lo importante, en todo caso, será hacer todo lo posible, lo que es tan variable como personas existen.

Lo posible para mí es imposible para otro. Pero hacerlo de corazón y sin ninguna gran pretensión de justicia. Apenas humanidad y humildad. Porque las sensibilidades y las razones siempre disparan sus argumentos. Y en el fuego cruzado de las lógicas y las justificaciones quedamos atrapados y perecemos si queremos justificar lo injustificable, explicar lo inexplicable, o peor aún, naturalizar las consecuencias del pecado humano. Todos los días decidimos, optamos, tomamos decisiones. Y en esas lides se juega nuestro partido. Se define a quién servimos. Pero no estamos solos ni desamparados. Tenemos ejemplos a seguir: Jesús también tuvo que tomar decisiones, el texto que compartimos lo muestra claramente, fue tentado, seducido, probado, pero con su accionar nos marcó el camino: no pensó solo para sí, no obró según su propia conveniencia, no se dejó ilusionar con la gloria ni el poder, no se dejó convencer con citas bíblicas, por más que sonaran convenientes a sus intereses. Respondió con sencillez y profundidad, evitando la idolatría, el facilismo y sobre todo el egoísmo.

El plan de Dios es cuestión de conciencia y responsabilidad, personal y comunitaria. Que nuestra práctica, que nuestras acciones, que nuestra toma de decisiones de cada día, respondan a la profunda y transformadora sencillez de Jesús: “amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas; y amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mc. 12.30-31)

Pastor Marcelo Nicolau


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