Lee en tu Biblia: Juan 9: 1-41.

Este pasaje bíblico hace referencia, en parte, a la curación de un hombre que era ciego de nacimiento y es sanado por Jesús.

Lo primero que se me cruza por la mente, es el versículo 16 cuando los fariseos dicen: “Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el día de reposo”…, y me pregunto ¿tiene que existir un día determinado para hacer el bien cuando hay un necesitado? porque para Jesús no hay día de descanso para sanar al hombre ciego; no existe el día de reposo cuando de salvar a otros se trata.

Los fariseos juzgan a Jesús por este hecho, y los judíos no aceptan el milagro de la curación. El primer grupo se centra en juzgar a Jesús como pecador en vez de alegrarse con la sanación del hombre, y el segundo grupo no cree; entonces ¿qué tenemos?: mucha gente con ceguera, pero no física sino espiritual.

Los judíos no cesan de preguntarle al hombre curado, quién y cómo fue sanado; y en el transcurso del diálogo, él va transformando su respuesta hasta dar testimonio de que Jesús es su Señor y que cree que es el Hijo de Dios. En el proceso de contar lo que le ha pasado, el hombre se vuelve discípulo de Jesús.

El que piensa que ya lo sabe todo, es el que es ciego de verdad, sin esperanza y sin posibilidad de ayuda. Sólo el que se da cuenta de su propia ceguera, puede aprender a ver. Sólo el que se da cuenta de su propio pecado, puede recibir el perdón.

Verónica Bertón
Directora del Hogar para ancianos de Jacinto Aráuz, prov. de La Pampa, Argentina.


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