La reforma protestante de 1517 encabezada por el monje agustino alemán Martin Lutero, tiene la virtud de poder congregar una serie de actores relevantes de la Europa medieval, que le permitirán no ser sólo un movimiento minoritario de la sociedad sino parte de un movimiento de transformación social, económica y cultural. Movimientos anteriores como los valdenses (siglo XII) plantearon, aunque de manera incipiente, algunos aspectos que aparecerán como centrales en la reforma del siglo XVI. Sin embargo, recién en este siglo se dan las condiciones objetivas que permiten que los movimientos reformadores puedan constituirse en una alternativa viable y no quedar expuestos a las campañas inquisidoras.

Esto se ve también en cómo estos movimientos plantearon su visión de la economía. Es significativo que la conversión de Valdo de Lyon impacta directamente en su comprensión de la vida económica: deja la riqueza y la suntuosidad, reparte sus bienes a los pobres y comienza a vivir como mendicante. Cualquier actividad económica era vista como una distracción de la libre predicación del evangelio.

Sin embargo dentro del movimiento valdense posterior lo que primó es la visión que los “pobres de Lombardía” trajeron al movimiento valdense. El trabajo manual y la organización social no se veían como una distracción sino un aspecto esencial de la fe. El trabajo tiene un sentido “religioso” de gratitud, de alabanza a Dios y de servicio hacia la humanidad. Es claro, en todo caso, que hay una sospecha de las riquezas y su poder para arrastrar al ser humano a decisiones y prácticas en perjuicio de su prójimo y por lo tanto en contra de Dios. Por eso, se promueve más bien una vida de mesura y de solidaridad.

Juan Calvino (1509-1564), el reformador ginebrino, entiende también que lo económico es parte inherente a la teología y se propone organizar la vida económica de la ciudad a partir de los valores bíblicos. En su comentario sobre Génesis 2:15, resalta que Dios ha confiado su creación a los seres humanos para “disfrutar” de ella. Sin embargo, insiste en que se debe hacer “un uso frugal y moderado”, “hay que cuidar lo que debe permanecer” y que hay que evitar la “negligencia” o el “lujo” pues arruina lo recibido.

La tradición reformada de la cual el movimiento valdense es parte, ha continuado reflexionando sobre la relación entre economía y teología. En tal sentido hay dos documentos particularmente relevantes: la “Confesión de Accra” (2004) y la “Declaración de Sao Paulo” (2012). En ellos se señala no sólo la incompatibilidad del sistema económico neoliberal con la fe cristiana sino que además juzga que éste pone en juego la integridad misma de la fe cristiana.

Para ambos documentos, una sociedad que se articula en y a partir del mercado como centro dador de sentido y organizador de la vida, es contraria a Dios. Se entiende que la organización económica actual otorga al mercado el valor supremo para orientar la vida (y la muerte) de las personas y la creación toda y en tal sentido usurpa el lugar de Dios, convirtiéndose así en una idolatría. Por otro lado, la “mágica” creencia en su capacidad de distribuir “racionalmente” los recursos necesarios para la vida es una falacia.

Finalmente, es necesario tomar conciencia de la relación que existe entre los modelos económicos y su impacto en la subjetividad humana. Un sistema de organización social que tenga la maximización de las ganancias económicas como elemento central, potencia relaciones interpersonales igualmente basadas en el uso de las otras personas y el resto de la creación, viéndolas como objetos a ser utilizados en pos del beneficio y placer personal, para ser descartadas y descartados después de obtener de ellas/os lo buscado.

Pr. Darío Barolin

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2 respuestas a “EL IMPACTO DE LA REFORMA EN LA ECONOMÍA”

  1. Gustavo dice:

    Excelente resumen. Muchas gracias. Hoy justamente estaba hablando de esto con un amigo que es de Religión Judía con quien nos reunimos semanalmente sabiendo que podemos hablar libremente de nuestras creencias y de las complejidades del mundo actual.

  2. Mario dice:

    Muy bueno Darío pa contextualizar donde esta ubicado el enfoque cristiano desde la reforma , enfoque verdadero según nuestras convicciones. Es un tema que estimo debe ser riquisimo para profundizarlo y sobre todo para relativizar, en la medida de lo posible, las diferentes teorías económicas