A la Der.: Miriam Brito, en la Consulta del CMI

Entre los días 1 y 4 de mayo de 2017 se realizó en la ciudad de Rosario, Argentina, la Consulta “Juntos por la vida. La misión en el siglo XXI”, de la Comisión de Misión Mundial y Evangelización del Consejo Mundial de Iglesias (CMI).

Contó con la participación de personas de iglesias de América Latina y el Caribe y de otros continentes. De Argentina, con la intervención tanto de las que se nuclean en la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas, como de otras iglesias miembro del CMI. Particularmente, participé representando a la Iglesia Evangélica Valdense del Río de la Plata.

Durante cuatro días trabajamos en torno a los puntos contemplados en el documento del CMI “Juntos por la vida: la Misión frente a horizontes cambiantes”. El disparador del primer día fue la reflexión en torno a la Lucha por la vida y la vida en el Espíritu, partiendo de la idea de que esta vida en el Espíritu es la única forma de lograr una vida realmente plena y abundante, tanto para nuestra riqueza interior como para las instituciones eclesiásticas. Sólo viviendo en el Espíritu, su lucha cobrará verdadero sentido.

La segunda jornada giró en torno a la misión en los márgenes; y así, de-construyendo el concepto de márgenes para acercarlo a la vida comunitaria, entendiéndolo no solo como una espacialidad sino también como toda práctica cotidiana que pone límites en las relaciones humanas, incluyendo o excluyendo según diferentes criterios. Allí fuimos desafiados a pensar a nuestras comunidades como “marginales”, críticas y ubicadas necesariamente fuera de estructuras impuestas por un sistema global injusto y generador de muerte. Esto es un gran desafío, ya que nos obliga a ser transgresores y salir de las fronteras, ser creativos y encarar la misión sin recetas, sin programas omnipresentes. Obliga a considerar sí o sí los contextos en los cuales estamos insertos, dado que somos parte de una cultura con sus prácticas y creencias y debemos actuar desde su interior y con respeto por todas las diferencias.

Reflexionamos en torno al significado de la misión en nuestro tiempo y cuáles serían las formas de marginalidad en un contexto donde las fronteras y los márgenes ya no tienen que ver con un lugar, un espacio físico, sino que es el mundo entero una estructura opresora. Surge así la necesidad de reacomodarse continuamente, reinventarse y ser creativos frente a los “horizontes cambiantes”.

Las iglesias se ven diariamente oprimidas por sus propios límites, condicionadas por estructuras que fueron creadas en tiempos pasados que respondían a una necesidad de consolidación y crecimiento de las mismas, pero que actualmente son limitantes de la misión evangelizadora.

Esta Consulta fue una experiencia altamente enriquecedora para todos y todas las participantes, y especialmente para mí, ya que fue mi primera experiencia de este tipo. También tuve (y tengo, ya que el trabajo aún no ha concluido) la oportunidad de participar activamente desde la comisión redactora del documento que dará cuenta del total de las conclusiones de estas jornadas.

Agradezco a la Mesa Valdense y a mi comunidad de Paraná/Santa Fe por la confianza que pusieron en mí. Gracias, Padre Celestial, por estos nuevos desafíos y tu presencia constante a mi lado.

Miriam Brito
Comunidad Valdense de Paraná/Santa Fe.

Encargada de Secretaría de Comunicaciones (VB).


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