Reunión del cuerpo pastoral en febrero de 2017

El pasado 30 de abril de 2017, se reunió el Cuerpo Pastoral de la Iglesia Evangélica Valdense del Río de la Plata. Allí, se debatió sobre una carta enviada por el pastor Álvaro Michelin Salomon, la cual plantea su preocupación sobre el futuro de la educación teológica y la escasa motivación que despierta el ministerio pastoral en la Iglesia Valdense. En pos de enriquecer la discusión, se contó con el aporte de dos reactores: la pastora Ana María Barolin y el pastor Sergio Bertinat.

En el encuentro, que se desarrolló en las instalaciones de la Iglesia de Colonia Valdense, en Uruguay, se recordó el texto de la Misiva de Michelin Salomon, la cual fue dirigida al presidente del Cuerpo Pastoral, pastor Marcelo Nicolau, con fecha de diciembre de 2016. La carta comienza con el planteo de la preocupación del pastor: “Me está movilizando mucho desde hace tiempo, particularmente en las últimas semanas, la situación de la Iglesia Valdense en cuanto a la disponibilidad de pastores/as para la vida y misión de la IEVRP, así como, por supuesto, el futuro de nuestra educación teológica”, y agrega: “me sacude fuertemente el hecho de que, en muchos casos, la educación teológica que hemos ofrecido y para la cual muchas personas e iglesias aportamos de diversas maneras, así como iglesias y organismos ecuménicos del exterior, no se traduce en la multiplicación de los ministros en la IEVRP (…) ¿Qué nos está pasando como iglesia que nos ocurre esto? ¿O se trata de cuestiones totalmente personales y vocacionales sin una relación directa con la gestión eclesial que intentamos llevar adelante?”

El presbítero señala que hoy se abre un nuevo desafío: “proyectar una nueva educación teológica para nuestros futuros (o presentes) líderes laicos y pastores/as” pero advierte: “si no asumimos que (…) algo debemos cambiar, estaremos preparando a los estudiantes para que cumplan sus ministerios en la iglesia que ya conocen, la cual seguirá repitiendo los mismos errores… con la posibilidad de que continuemos repeliendo a los eventuales futuros ministros/as.”

Y concluye: “La nueva educación teológica deberá estar en sintonía con nuestros conceptos sobre la iglesia que estamos llamados a ser. Si enfatizamos el papel misionero-evangelizador, necesitaremos docentes con ese perfil. Si nos parece fundamental el área del asesoramiento pastoral, buscaremos especialistas para ello. Si consideramos que el papel de las comunicaciones es y será fundamental para la misión de la iglesia y los ministerios, tendremos que abocarnos a profundizar en esa amplia temática. Y si nos convencemos de que estamos ante una serie crisis espiritual que afecta la vida de la iglesia en general, incluyendo a quienes hemos tenido una formación teológica, deberemos buscar asesoramiento en quienes, seguramente externos a nuestra iglesia, puedan ayudarnos a plantear correctamente los problemas y así, encaminarnos en la búsqueda de posibles soluciones como creyentes y comunidades.”

Reunión del cuerpo pastoral en febrero de 2017

Por su parte, la pastora Ana María Barolin, en su carácter de reactora, puntualizó: “A mí no me inquieta demasiado su preocupación, porque lo que sí considero una alerta roja es el escaso o nulo crecimiento, numéricamente hablando, de la membresía. Esto nos habla de que como Iglesia, no estamos siendo fieles a la Misión, tarea que nos fue encomendada por Jesús. Para mí, ese es el asunto serio, porque si en la Iglesia hubiese 5.000 miembros nuevos, por razones estadísticas simplemente, habría muchas vocaciones despertadas o en vías de ello. Lo que quiero decir es que detrás de este asunto levantado en la carta que estamos considerando se solapa una pregunta madre de toda otra pregunta. ¿Si la Iglesia no crece, no será porque faltan samaritanas, ciegos de nacimiento, Jairos? Si no hay atracción (ya no al ministerio sino a ser miembro de la iglesia) ¿no será porque no tenemos una historia personal de salvación para contar a otros? ¿Será que nuestra fe es la de un convencido y no la de un convertido?”

Por su parte, el pastor Sergio Bertinat asegura: “La misma realidad es un desafío a caminar. La crisis desatada por la no consagración al ministerio pastoral de buena parte de la última camada de estudiantes de teología, muestra dos cosas muy claras: la no aceptación del modelo tradicional de ministerio pastoral con todas sus implicancias (itinerancia, dedicación exclusiva y rol multifacético); la paulatina inserción de la mayoría de ellos en otros ministerios de la iglesia, más específicos, y donde el perfil vocacional está mejor atendido y contenido.

Ningún estudiante ha dejado la iglesia, todos están involucrados y la mayoría comenzando a transitar ministerios más específicos y no tan abarcantes como el pastoral. En suma no es otra cosa que la especificidad que se viene dando en todas las disciplinas”, y añade: “Tampoco estoy convencido que la solución pase por ampliar las consagraciones, al menos sin hacer una evaluación sería. En tal caso también habría que evaluar quitar la pastoral, pues así quedaríamos en genuina igualdad, todos y todas como personas llamadas por Dios para una tarea en su iglesia, y consagrados a él conforme a los dones recibidos de él. Hablamos mucho de horizontalidad, pero en esto marcamos diferencias. Si todos y todas somos ministros: todos, todas estamos consagrados a Dios. Sería volver el evangelio al pueblo y ser una iglesia laica, sin la ambigüedad actual de que somos todos laicos, pero algunos somos “menos laicos” que otros. En esta perspectiva el tema ministerios será mucho más rico en tanto podrá abarcar, incluir una multiplicidad de tareas, roles y funciones tanto en las comunidades locales como en las diversas instancias regionales e internacionales. Dicho esto podremos tener como iglesia más libertad a la hora de decidir prioridades e invertir en ellas. Hoy estamos encerrados en un modelo que nos está llevando buena parte de nuestro tiempo, energía y recursos, solo en pos de su auto sostenimiento asistido (ayuda económica externa).”

El pastor Bertinat puntualiza que la Iglesia ya se está embarcando en cambios importantes: “Hemos dejado la composición mayoritariamente rural y hoy somos iglesias de pequeños pueblos y ciudades con alguna presencia en grandes ciudades, y con ello hemos ido adoptando un nuevo modo de vida, de uso del tiempo y los recursos, como también hemos incorporando una cada vez mayor presencia de profesionales y hay ahí un desafío a acompañar a las generaciones de estudiantes universitarios y profesionales con una formación teológica en ese nivel.”

Finalmente, los presentes agradecieron el aporte de Michelin Salomon y las reacciones de Barolin y Bertinat, y acordaron que este es un tiempo de nuevos desafíos que requieren reflexión y coraje para recrear una iglesia capaz de anunciar el evangelio a la sociedad.

“No vivan ya según los criterios del tiempo presente; al contrario, cambien su manera de pensar para que así cambie su manera de vivir y lleguen a conocer la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que le es grato, lo que es perfecto.” Rom. 12:2

Eduardo Obregón

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4 respuestas a “EL CUERPO PASTORAL VALDENSE DEBATE SOBRE EL FUTURO DE LA EDUCACIÓN TEOLÓGICA Y EL MINISTERIO PASTORAL”

  1. Oscar dice:

    Me alegra que algunos de los temas fundamentales para la continuidad de nuestra iglesia se planteen en forma clara y honesta,pués soy una persona que siente que le debe un montón de cosas a la iglesia,tengo ganas de recibir una formación teológica que considero necesito, trabajé un año como obrero laico y comprobé la precariedad de mis conocimientos teológicos, me gustaría sumarme como estudiante de surgir el nuevo proyecto ,siempre y cuando logre compatibilizarlo con mis actividades actuales.

  2. Oscar Oudri dice:

    Qué cosa contradictoria no? Cuando màs se reclama por obreros, tenemos aproximadamente al menos un 20% de estos recursos involucrados en otras tareas (fundamentalmente organismos ecuménicos), en forma grosera podemos decir que cuanto màs obreros necesitamos màs burócratas avalamos. Tantos recursos y tiempo volcados en los ùltimos años para el diagnòstico y la capacitación para el uso de herramientas que nos ayuden a planificar y monitorear las tareas de las comunidades en vista de la Misión, y tan magros resultados. Me parece totalmente genuina y pertinente la preocupación del pastor Alvaro M. S., muy buena la “reacción” de Ana María Barolín, ahi está el mayor problema creo, me parece bueno que estemos con ganas de abrirnos a nuevas formas de ser iglesia.

  3. Blanca Geymonat Gonnet dice:

    ¿Si la Iglesia no crece, no será porque faltan samaritanas, ciegos de nacimiento, Jairos? Si no hay atracción (ya no al ministerio sino a ser miembro de la iglesia) ¿no será porque no tenemos una historia personal de salvación para contar a otros? ¿Será que nuestra fe es la de un convencido y no la de un convertido?”

    Estoy de acuerdo con Ana María, pero: me preocupa lo de la samaritana, es evidente que este personaje tiene cuestionamientos muy claros a nuestra forma de ser iglesia, estamos dispuestos a dejarnos “discutir” y sobre todo estamos dispuestos a que las samaritanas sean misioneros?

  4. Como pastor que formo sus primeras armas en la Iglesia Valdense, estoy a sus ordenes.

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