Lee en tu Biblia: Juan 14: 15 al 21.

El Evangelio de Juan nos relata una charla de Jesús con sus discípulos, que bien podría ser una charla con nosotros hoy. Su mensaje es para nuestras Comunidades de Fe o  para quien crea que Dios se reveló a toda la humanidad a través de su hijo, Jesucristo. Si Dios es padre de Jesús, es también padre de los discípulos y padre de nosotros.

Un padre que ama, no abandona y se relaciona con sus hijos. No los dejó, ni nos dejaría huérfanos después de la partida física de Jesús. Pero deben y DEBEMOS creer en su amor, en su entrega y servicio.

Al lavar los pies de sus discípulos, al bajarse con una actitud servil (para su época), Jesús tira por el suelo y reniega de todas las “jerarquías” que como humanos y que como hermanos y hermanas solemos construir, y nos dice claramente: “el que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama…será amado por mi Padre y yo le amaré y me manifestaré a él” vers 21. Cuántas de nuestras Comunidades hoy se encuentran desanimadas y en conflicto constante con lo cotidiano, con los valores morales, legales, políticos, etc…Pero la presencia de Dios Padre se ve fortalecida por la presencia del Espíritu “y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros siempre: el espíritu de verdad,…” que será la presencia viva de Jesús para sus discípulos y para nosotros.

Este espíritu será defensa, asistirá y ayudará cuando debamos dar testimonio frente al mundo. Será la luz para actuar como Jesús y recordar y repasar con el corazón (lugar por excelencia de la Memoria) sus mandamientos. Así el amor, el servicio y la justicia serán los pilares, pero no con un amor a lo conocido y recíproco (sino a todo humano sin distinción de raza, sexualidad o nacionalidad) el servicio, (no sólo a quienes puedo asegurarme que devolverán mi gesto) y la justicia que sea de verdad, sin lucros, sin tintes políticos, sin géneros y sin tintes de “venganza eterna” por la que veces se toma posición al hablar de justicia. Sólo Dios es Juez Supremo. Dios es Padre, y él vive en nosotros, mientras vivamos en el amor y la práctica de Jesús.

¡Qué tengan una bendecida y fructífera semana!


María Rosa Vigna

Comunidad de Bahía Blanca


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