Lee en tu Biblia Juan 10: 1-10.

En el texto de hoy podemos observar una vez más que Jesús pone ejemplos de la vida cotidiana del pueblo, para que entiendan quién es Él y para qué vino al mundo.

Para comprender esta parábola de Jesús, debemos tener en cuenta que en ese tiempo, los corrales donde se encerraban las ovejas eran de piedra o palos y no contaban con una puerta o portón que se pudiese abrir y cerrar, para estar a salvo de los peligros de la oscuridad de la noche.

Por eso Jesús aquí se compara con la puerta. Como en tiempos de Jesús, hoy, a nosotros también nos cuesta entender para qué vino Jesús a este mundo.

Les invito a pensar, ¡qué lindo y agradable es cuando estamos cansados y encontramos una puerta abierta donde contamos con un lugar limpio, agradable y seguro donde nos sentimos protegidos de los peligros de la noche y así poder descansar tranquilos! ¡Y qué hay de nuestro cansancio, de la lucha cotidiana, del desánimo y la tristeza; en fin, resumiendo: ¿qué hay de la oscuridad de nuestra vida?!

Somos como aquellas ovejas indefensas, debemos reconocerlo. Para encontrar paz, seguridad y consuelo, Jesús nos ofrece la posibilidad de pasar entrando y saliendo, a través de Él, que es la puerta a una nueva vida. Cada vez que entremos por esa puerta encontraremos paz, seguridad y fortaleza, para que cuando salgamos al mundo también pasando por “la puerta” (Jesús) podamos ser testigos fieles de su amor y perdón hacia toda la humanidad. Para eso vino Jesús y se nos presentó como “la puerta”. Puerta que nos conduce a una nueva vida, una vida plena, para compartir con otros y otras. ¡Qué así lo podamos entender y practicar por medio de la fe, compartida en comunidad!

Zully RivoirPresidente Consistorio de Tarariras


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