Pastor Timoteo Leiva

El Pastor Timoteo Leiva falleció el pasado 25 de mayo de 2017. Fue miembro del Equipo Coordinador de la Acción Apostólica Común, de la La Comunidad de Iglesias en Misión y egresado de la Escuela Bíblica. Acompañó, en más de una oportunidad, los Sínodos de la Iglesia Valdense.

Blanca Geymonat, Directora del Parque 17 de Febrero, amiga de “Timo” como lo nombra ella, escribió la siguiente reflexión sobre lo acontecido:

Los tobas son luneros… decía un antropólogo, y si es complicado vivir con 40 y pico grados de calor…la noche es linda en el Chaco. El pueblo Qom se reúne alrededor del fuego… se conversa, se cuenta, se canta. Eso recuerdo especialmente de Timo, el Pastor Leiva para su iglesia y el tío Timo para los más jóvenes. Cuando recibí la noticia de su fallecimiento, Timo estaba enfermo hacía ya mucho tiempo y me puse a pensar en el tiempo compartido. Aprendí mucho de aquellos hermanos y hermanas, especialmente de los compañeros de equipo de la Acción Apostólica Común y doy gracias a Dios por la esa posibilidad y por el cariño y la sabiduría de cada uno, cada una de ellas.

Timo, por distintas razones, era el más cercano, vivía en Fortín y era pastor en su iglesia de Bermejito, tenía mi edad….muchas veces nos enfrentamos en distintos conflictos y siempre dijo lo que pensaba, creo que había confianza. Su historia de participación en organizaciones, su lucha por organizar a su comunidad es rica y no soy yo quien puede contarla. Pero hay algo que creo aprendí especialmente de Timo y era su gran amor y respeto por los ancianos y su incondicional amor a su familia. Podía pasar horas contando y escuchando historias de los ancianos y ancianas y así se lo enseñó a sus hijos e hijas.

Lo recuerdo especialmente en los talleres, le gustaba viajar y visitar comunidades, pero la hora del fogón era especial para él. Cuando comenzaron a recuperar las danzas y las canciones que habían quedado sepultadas por mucho tiempo de discriminación y fundamentalismo, Timo era feliz, y estaba orgulloso de los y las jóvenes que bailaban y hacían el rescate cultural, disfrutaba de las leyendas; si tenían picardía mejor, podía pasar horas con los grupos de alumnos y alumnas que querían recuperar saberes. Un tiempo muy especial fue la visita de los hermanos y hermanas Kanak, también disfrutó mucho de esa posibilidad. En aquella primera fiesta en la plaza de Bermejito con la bandera indígena izada y rogando para que no lloviera, recuerdo especialmente la emoción y la alegría compartida, creo que Timo sentía que se hacía un poquito de justicia, que su pueblo era protagonista y no siempre los despreciados.

Doy gracias a Dios por la vida del hermano y pido que Dios acompañe a sus hijos e hijas, a su compañera, a sus nietos y nietas y a su comunidad en este momento de tristeza y les de fuerzas para seguir trabajando por mas y mejor vida para todos y todas.


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