Lee en tu Biblia: Mateo 10: 24-39

Cuando iba al penal a visitar a mi hermano lo hacía con miedo: cuando llegaba no debía responder que iba a visitar a Rubén, sino que debía decir siempre “al 024”; ante los militares, debía llevar las pocas cosas que ingresaban (tabaco, yerba, calzado, ropa, etc.), presentadas de una manera y cantidad determinada, luego de la revisación y un recorrido al aire libre observado por los guardias, se abría un portón accionado a distancia, para, finalmente, llegar a lo que se denominaba locutorio, donde primero esperábamos en una sala, pasando luego a un salón cuando éramos llamados (siempre por el número del detenido por supuesto), para encontrarnos con el familiar.

La visita no era cara a cara, sino que había una especie de largo mostrador de cemento, con bancos de cada lado y encima una gruesa división de vidrio, y un tubo telefónico para cada uno, que generalmente no funcionaban bien o se cortaban, por lo que se armaban unos tremendos griteríos que dificultaban la comunicación.

Con el tiempo supimos que las conversaciones eran grabadas para luego analizarlas. En ocasiones los presos eran citados para aclarar alguna parte que ellos veían como “peligrosa”, o que se les ocurría con algún código.

Al finalizar la visita podíamos saludarnos… a través de un tejido fino, el contacto directo no existía salvo una vez al año, en la visita especial, donde, en un patio podíamos abrazarnos, y estábamos obligados a caminar en ronda seguidos por guardias a corta distancia que intentaban escuchar la charla.

Esas ocasiones eran las únicas que el preso tenía de, en un momento propicio, decirnos al oído una frase para alguien, o comunicar una situación vivida en el penal.

Cuando leí el versículo 26 de este capítulo de Mateo, inmediatamente se presentó en mi mente esta situación vivida un par de veces en el Penal de Libertad, pero que seguramente se dio también con otras personas recluidas allí y sus familiares en la visita especial: “No tengan pues, miedo de la gente. Porque no hay nada secreto que no llegue a descubrirse, ni nada escondido que no llegue a saberse….”.

Oscar Oudri
Operador en Psicología Social


Una respuesta a “HABLANDO DE SECRETOS Y COSAS ESCONDIDAS…”

  1. Jorge fajardo dice:

    Así es Oscar.en el Tiempo operan las Manos de Dios. Justas y reparadora.restauradores.