Lee en tu Biblia: Mateo 16: 21-28.

Muchas veces cuando nos encontramos ante situaciones límites, y no logramos ver con nuestros ojos una salida posible, es cuando Dios nos muestra su universo. Nos abre los ojos y las posibilidades que no contemplamos, que no evaluamos; porque es Dios, madre y padre, quien ante cada situación, ante las adversidades, es quien tiene su mano tendida para alzarnos y empujarnos a un nuevo camino.

Y en la gracia y en la bondad de Dios es donde somos plenos; su amor nos brinda una dimensión de la vida inacabada, eterna y ferviente. Solemos estar inmersos en nuestras rutinas, en la vorágine diaria y olvidarnos de ver la vida con esta propuesta, con la mirada y la palabra que Dios nos ofrece.

En una lectura rápida de este pasaje bíblico de Mateo, pareciera que el mensaje de Jesús se concentra en la muerte; creo que el poder de su palabra es mostrarnos cómo dar la vida y vivirla en la gracia de Dios, como dice esa canción que solemos cantar en nuestras celebraciones de fe “… no hay mayor amor que dar la vida, no hay mayor amor”.

Los/as invito a releer y repensar estos versículos, desde el sentido bíblico y también -porqué no- desde el sentido común en momentos donde nos sentimos invencibles, poderosos, regañados y superiores entre hermanos/as: no debemos olvidar que nuestro Dios es quien nos regala la vida y en ella debemos trabajar día a día para su Reino.

Laura Michelin Salomon Geymonat
Referente de Comunicaciones de la Comunidad Valdense de Flores, Buenos Aires.


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