Lee en tu Biblia: Mateo: 22: 15-22

No podemos leer el texto sin dejar de sorprendernos por las picardías que pensaban los enemigos de Jesús para tenderle trampas. Tan ingenua resulta, que el mismo interpelado sospecha y piensa que es engañosa. Es muy tentador el texto para reflexionar sobre Dios o las riquezas, sobre todo en este tiempo de conmemoración de los 500 años de la Reforma de Lutero, pero quisiera detenerme en la previa, en la trampa, en la confrontación. En esta época hipercomunicativa, debemos ser cuidadosos de qué decimos, dónde, a quién y para qué. Es que sospecho que a diferencia de Jesús pecamos de escuetos y tendemos a resumir cada frase para que sea “enviada” lo más rápido posible, sin importar si se escribió correctamente o no y mucho menos si se recibió adecuadamente.

El mensaje cristiano no debe tener un límite de caracteres o un código determinado por cadenas en las redes sociales. Si Jesús entendió la mala intención con la que iba la pregunta es porque su formulación fue la correcta. Si queremos comunicar un mensaje de salvación debemos ser directos, sin titubeos ni chicanas, mucho menos abreviados. Él era reconocido por sus “condiciones” para el diálogo. A mi, por ejemplo, me cuesta mucho expresar una idea por no saber como la van a recibir quienes lean lo que escribo. Pero tengo una certeza, que sé que si digo “amor, paz, prójimo, reino, salvación, comunidad” o tantas otras palabras relacionadas a Jesús van a interpretar mi intención. Por eso cuando titulo “no me hagan decir lo que quiero” es justamente a propósito de comunicar el mensaje tal y como nos es dado, sin vueltas, pensando que quien lo tiene que recibir tiene que entender lo más claramente posible lo que digo.

Me pregunto ¿estamos dispuestos a compartir el mensaje que estamos escuchando? Jesús nos pide que le demos a Dios lo que es de Dios pero, ¿estamos seguros de asumir nuestro compromiso espiritual? ¿Le estamos dando a Dios lo que él espera de nosotros? Son tiempos de mucho trabajo, son tiempos en que como iglesia con tantos años de historia todavía tenemos que decir, compartir y anunciar el mensaje.

Carina Tschopp


Una respuesta a “NO ME HAGAN DECIR LO QUE QUIERO”

  1. Gustavo dice:

    Brillante reflexión. Muchas gracias Carina.