Lee en tu Biblia: Mateo 22: 1-14.

¿Quién rechaza la invitación a una fiesta? Si no hay que llevar nada, es gratis y no hay que preocuparse ni por la ropa. No tenemos nada que hacer para que la fiesta funcione. Todo está preparado a la espera que ocupemos nuestro lugar. En estos tiempos en que nuestra vida transcurre en un marco de tecnología, redes sociales, dinero de plástico, negocios, entretenimientos y viajes, digamos que, estamos muy ocupados y ocupadas.

Muchas personas rechazan hoy la invitación que Dios nos hace para participar de su fiesta. Sin embargo, Dios no suspende su fiesta, no se acuerda del rechazo de los primeros invitados, la extiende a otros que nada tienen, no importa su condición o si merecen o no ser agasajados.

¿Qué nos pasa hoy? Muchas personas se consideran cristianas por tradición, por su origen, por sus costumbres y se conforman con eso. De esta forma están rechazando esa invitación de Jesús de aceptar una mayor comunión y vida plena con él.

¿Qué haremos nosotros con su invitación? Dios nos invita a celebrar, a ser parte de una fiesta en la que todos podemos estar, solo tenemos que ocupar nuestro lugar. ¿Qué esperamos? ¿Por qué no vamos? Llamemos a los demás. “porque muchos son llamados y pocos elegidos”. Si aceptamos la llamada no podemos seguir siendo los mismos, Él nos invita, sepámoslo cuando vamos, no podemos entrar por nuestros propios méritos, solo por medio de Jesús porque Él es el camino, la Verdad y la Vida.

Sergio Horacio Porras Collazo


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