Apuntes de la Directora

Les invito a detenernos un momento, a frenar nuestros pensamientos. Les invito a prestar atención a lo que sentimos, a nuestras sensaciones… permitámonos sentir sin el filtro de la razón.

En esta edición vamos a hablar del amor, del amor sin limitaciones. Y en esta editorial quiero detenerme en algunas palabras que me van a ayudar a llegar al punto importante de esta página.

La primera es otredad. Es ese otro, esa otra, esx otrx… que nos ayudan a reconocernos.
La otredad no es más ni menos que esx projimx a quien estamos desafiadxs a amar. Pero cuesta visualizar quién es la otredad, cuesta entenderle y, sobre todo, cuesta amarle.

Firmemente pienso que esx otrx es quien no es igual, quien no piensa igual, quien no vive de la misma forma que yo, quien disfruta de otras cosas, quien siente diferente… y podría seguir. Esx otrx, quizás, es quien me da miedo porque no le conozco –a veces- o porque no quiero conocerle –otras tantas-; y el miedo suele paralizarnos, nos hace desconfiadxs y nos angustia.

Otras de las palabras es aceptar. Esa aceptación que se diferencia de la tolerancia porque no es algo que se debe soportar, admitir o permitir sino que, por el contrario, reconoce la diferencia y construye a partir de ahí. Nuestro desafío como cristianxs, claramente es aceptarnos unxs a otrxs; con todo lo bueno que cada persona tiene consigo y, sobre todo, con nuestras miserias y nuestros errores. Personalmente, creo que el proyecto de vida buena y abundante tiene la aceptación como premisa, lo que no quiere decir que debamos aceptar todo sino al contrario, no aceptar ciertas acciones, ideas o creencias es lo que nos marca el camino para la construcción de una sociedad más justa, equitativa y amorosa; una sociedad que nos cuide a todxs, sobre todo a lxs oprimidxs.
Genuino es la última palabra. Un sentimiento de pureza, auténtico; que no tenemos que forzar ni pensar; eso que sin explicación nos ‘nace’, nos sale por los poros.

Y es a este tipo de amor al que me quiero referir. Un amor genuino donde no tenemos que forzar la aceptación de la otredad, sino que la reconocemos, la visualizamos, la hacemos palabra y la visibilizamos. Ese amor genuino que nos compromete, nos impulsa, nos conmueve. Ese amor genuino que nos estimula a reconocemos a nosotrxs mismxs intentando amar.

Ese tipo de amor es al que aspiro, sin filtros; aunque a veces duela, moleste o me decepcione. Ese amor que no idealiza, sino que se renueva y se fortalece en el encuentro. No quiero evaluar cómo me aman para luego amar, quiero permitirme ser confiada, creer en lxs demás y también equivocarme. Quiero vivir de la forma en que puedo, buscando esos momentos de felicidad… y quiero que no me juzguen. También quiero eso para todxs.

Que Dios nos muestre el camino para dejar de preocuparnos por cosas efímeras, que nos preocupemos y ocupemos de los vínculos que tejemos día a día.

«Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto.» Colosenses 3: 14

Daiana Genre Bert


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