Lee en tu Biblia: Lucas 2: 22-40.

El relato que citamos nos coloca en el camino de la vida pública de Jesús. El tiempo de la celebración de su nacimiento quedó atrás con las luces, colores, formas culturales y todo lo que te puedas imaginar. Ahora llega el tiempo de la presentación, de los ritos que la cultura de aquel tiempo requería para ser un miembro pleno de su pueblo. Es muy significativo y en eso quería detenerme, que desde su nacimiento hasta que muere, Jesús aparece como alguien sin reputación y rodeado de gente sin mucha importancia. Su entorno, padres: María y José, el lugar donde nace, el pueblo donde crece, y no conocemos mucho acerca de su tarea hasta los treinta años, excepto su preparación según las tradiciones religiosas de Israel. Sabemos que mucha gente humilde de su pueblo esperó con ansias la venida del Mesías. Eso reflejan los relatos de los Evangelios de estos primeros pasos del niño nacido en un pesebre.

Podemos ver una orientación bien clara de las acciones de Dios. Es Él quien genera esta celebración universal (con los colores que sea, y las creencias existentes), Navidad es como un mojón ineludible para la humanidad. Tal vez lo que no es suficientemente fuerte por parte del anuncio de los cristianos es la misteriosa acción de Dios de hacerse presente.

Familia sin nombre, sin prestigio, sencilla y lugar de nacimiento casi despreciable… Situación alejada de toda manifestación de poder. Poder social, religioso, económico. Algo así como marcando un camino. Y en esa línea, Jesús relacionándose con personas que en general no eran bien vistas en su medio o eligiendo sus discípulos, hoy diríamos: “el equipo de gobierno” para ir construyendo la comunidad, personas que hoy no le daríamos mucho crédito para esa tarea. Pensemos en los nombres y oficios de los discípulos y discípulas que llama o están en su entorno.

Creo firmemente que Dios está dando una buena nueva bien definida y que los cristianos debemos tomar en consideración. Especialmente cuando pensamos en modelos de orientación para buscar caminos de vida. Cuando pensamos en quienes gobiernan los pueblos y a quienes estos, tienen como prioridad en sus proyectos y planes. Especialmente cuando estos no son los excluidos. Nos guste o no, los caminos de Dios en la persona de Jesús pasan por senderos bien diferentes a los que en nuestro tiempo pretenden recorrer quienes tienen poder.

Cuando celebramos el nacimiento de Jesús y nos aprontamos a recibir un nuevo año, meditar en las formas y caminos que Dios eligió para iluminar la humanidad, debería ser un aspecto significativo del vivir la fe. El Salvador que acabamos de reconocer como el modelo humano que se nos ofrece en Navidad debe ser siempre nuestra inspiración de vida.

Hugo Malán, Pastor emérito


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