Lee en tu Biblia: Marcos 13: 24-37.

En este pasaje Jesús instruye a sus discípulos sobre cómo será su venida, cómo sabrán ellos que él estará de regreso cumpliendo su promesa. Describe indicios que llevarán a los creyentes a darse cuenta de que el tiempo está cerca pero a la vez les dice que nadie, absolutamente nadie, sabe cuándo será ese día. Ni siquiera él. Sólo Dios Padre. Por lo tanto, su mandato es que se mantengan atentos, vigilantes, y confiados.

A lo largo de la historia de la fe cristiana tenemos muchísimos ejemplos de enfrentamientos, matanzas y persecuciones que se han dado sólo por el hecho de que lxs creyentes creemos saber mas que Dios sobre lo que Dios dice o espera de nosotrxs; demasiadas veces hemos adecuado su palabra a nuestros intereses y necesidades humanas. En nombre de la palabra de Dios hemos perseguido y matado a quienes interpretan distinto las enseñanzas de Jesús, hemos negociado con lo sagrado, hemos usado el nombre de Dios para beneficio personal. De esta manera se han producido grandes quiebres dentro de la iglesia, un ejemplo es la reforma protestante de Martín Lutero.

Lo que Lutero propuso fue volver a la Biblia, abrevar directamente de las fuentes, no tener intermediarios intérpretes de la misma, recomponer la relación directa del hombre con su salvador. Y en pos de esto extremó sus diferencias con la iglesia madre, tradujo la Biblia a los idiomas locales y enseñó a leer, para que todo el que quisiera pudiera tomar el libro sagrado y enterarse directamente de lo que Dios espera de él.

Entonces, cuando leemos que nadie, ni siquiera Jesús sabe cuando será su regreso a la tierra a buscar a sus hermanxs debemos entender que esto es así. No lo sabemos. No podemos seguir matándonos y destruyendo entre nosotrxs tras el argumento de que somos quienes tenemos la verdad. Señales hay. Siempre hubo. Y debemos estar atentxs. Pero no sabemos lo que pasará. Debemos vivir una vida de fe y compromiso cristiano porque eso es lo que surge de creer verdaderamente en la salvación por gracia que nos ofreció Jesús muriendo en la cruz. Porque experimentar la fe, vivir la fe nos impulsa a asumir el compromiso de amar al otro y a la otra, nos impele a enfrentar las injusticias, nos obliga a ver a lxs excluidxs y ser solidarixs. Porque conocemos la promesa y sabemos que Dios cumple. Cuándo, solo Él lo sabe. Jesús da el mayor ejemplo de humildad en esto; luego de entregarse por nosotrxs, morir y resucitar para nuestra salvación, espera humilde junto a su Padre el momento de su regreso. Obremos de la misma manera y esperemos, siempre atentxs pero confiadxs en que Dios es fiel y cumple sus promesas.

Miriam Brito
Comunidad Valdense de Paraná-Santa Fe


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