Lee en tu Biblia: Marcos 1:29-39.

Jesús se acercó, y tomándola de la mano la levantó; al momento se le quitó la fiebre y comenzó a servirles (Marcos 1:31)

El tema de la salud ocupa en nuestros días muchos esfuerzos religiosos para la captación de miembros para la comunidad. No es nuestro enfoque desde ya. Pero indudablemente el tema de la salud unido a la trasmisión del mensaje del Evangelio, son constitutivos de la misión cristiana.

El pasaje en cuestión es parte de un segmento mayor que se ocupa de los temas aludidos. Aquí nos permitimos focalizar nuestra atención en algunos aspectos que nos parecen importantes.

El proceso de sanación no es algo mágico, ni espectacular. Y para sanarse hay que tener apertura a la sanación. Más aún nuestra propia “casa” (léase vida entera) debe estar abierta a recibir la sanación. Esto es fundamental pues muchas personas si bien pueden reconocer que están enfermas “le disparan” (por así decirlo) a iniciar tratamientos pertinentes.

Jesús como médico nos muestra la importancia de la cercanía con los enfermos, el expresarles corporalmente (toma la mano de la enferma) afectividad. Es en ese contacto plenamente humano, que entonces Jesús trasmite su fuerza espiritual que libera de la enfermedad.

La consecuencia de la curación es la disposición al servicio a los demás. Ello es importante, pues nuestro texto elige a una mujer como protagonista de ese servicio. Ello ilustra también la disponibilidad del Evangelio con respecto al papel de la mujer en el marco de la misión de la iglesia.

Pastor Miguel Ángel Cabrera


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